La jornada cívica del 26 de este mes –así hay que calificar al día de las elecciones-, presenta más relevancia que los numerosos eventos eleccionarios de los últimos dos años, porque será la culminación de un proceso de renovación política o el fracaso del mismo, para retornar a una realidad caduca. Así decisiva es la actitud que adopte el pueblo democráticamente en las urnas. Ventajosamente síntomas de conciencia y madurez política del electorado son notorios en la campaña de los candidatos a las diversas dignidades locales, provinciales y nacionales y hay un clima que permite discernir con serenidad y libertad sobre a quiénes ofrecer la confianza mayoritaria.
Aunque hay medios de comunicación y sectores políticos que se expresan con pesimismo y desde ángulos que enfocan lo negativo del quehacer público cotidiano, en la campaña en curso son evidentes nuevas formas de comportamiento: hay más respeto a los adversarios, hay mesura en los contenidos de la propaganda política, hay menos atosigamiento, bullicio, agresión a las ciudades y aun fastidio, que caracterizaron a campañas anteriores. Es el resultado de una tendencia de cambio que, quiérase o no, vive el país por iniciativa del gobierno en funciones.
Los temas vinculados con la temporada electoral, necesarios e inevitables, constan destacados en la presente edición de AVANCE, como no podía ser de otra manera, como consta, también destacada, la alusión al aniversario de fundación de Cuenca, ciudad que, a pesar de la campaña electoral en marcha, a diferencia de lo que ocurría en otros tiempos, participa por igual con civismo en la contienda electoral y en la evocación histórica de sus orígenes.
Para los cuencanos el presente mes tiene entonces doble motivo para ser de especial expectación e interés y por ello, precisamente, AVANCE alienta, a través de los temas de la presente entrega, a participar con entusiasmo, tranquilidad y alegría, en la jornada electoral decisiva y en las celebraciones conmemorativas de la fundación española, sin descuidar temas lamentablemente inevitables, como la inseguridad que, junto con el desarrollo y la apertura de Cuenca hacia el mundo, atemorizan a la población.