Tras la reacción afectiva y espectacular del funeral del ex Presidente y ex Alcalde de Guayaquil, su vida y su obra pasaron al buzón de los recuerdos y son parte de una etapa sobre la que el tiempo proyectará la perspectiva histórica que en justicia le corresponda. Representante de rancias oligarquías de la derecha, tuvo una exitosa trayectoria personal en el campo político, desde que en 1966 fue diputado de la Cámara Nacional de Representantes; Senador funcional por los industriales en 1968, para entrar en un período de poca acción política durante las dictaduras de los años 70 y retomarla a partir del retorno al orden constitucional, para ser elegido diputado en 1978 –año en que se afilió al Partido Social Cristiano- y Presidente de la República en 1984.
Llegó a la Presidencia con una campaña sustentada en tres ofertas que muy parcialmente pudo cumplirlas: Pan, Techo y Empleo, luego de perder en la primera vuelta electoral del 1 de enero de 1984 y triunfar apretadamente en la segunda, el 6 de mayo, frente a Rodrigo Borja. El ingrediente religioso tuvo mucho peso en su campaña, acusando al rival de comunista y enemigo de la religión. No faltaron templos y púlpitos que le apoyaron.
Gobernó con el arma al brazo, demostrando una personalidad intolerante frente a los adversarios, al punto de sobrepasar repetidamente los límites del orden democrático, al desacatar las decisiones de otras funciones del Estado. Intentó –consiguiendo en determinadas ocasiones- tener a su servicio a las fuerzas armadas para intimidar a la oposición centrada en el Congreso.
La insurgencia del grupo terrorista Alfredo Vive, Carajo, estimuló el carácter represivo de su gestión, descartando toda alternativa de entendimiento con la organización, a la que le sentenció a muerte, consiguiéndolo. Fueron muchos los integrantes de AVC que perecieron en enfrentamientos en diversas ciudades del país, inclusive Cuenca.
En 1985, el secuestro del banquero Nahim Isaías acabó con una matanza en la que pereció también la víctima de la acción guerrillera, hecho que constituye uno de los momentos polémicos más notorios durante su mandato, para combatir el terrorismo.
En los años 80 la gestión de LFC fue tema de portada en varias ediciones de Avance.
En marzo de 1986 el Comandante de la Fuerza Aérea, Frank Vargas Pazzos, encabezó una revuelta contra el mandatario, acusándolo de sembrar división en las ramas de las FF.AA, con predilección hacia el Ejército en mengua de la aviación. La acusación, sobre todo, fue por la imposición de su firma para la adquisición bajo sospecha de un avión Fokker para la FAE.
Vargas Pazzos fracasó en su intento y fue detenido, pero logró la amnistía del Congreso, que Febres Cordero se negó a acatarla, lo que fue el germen de otro episodio que hizo temblar al mandatario: su secuestro en la base de Taura el 16 de enero de 1987, por elementos de la FAE que le obligaron a firmar la libertad del general detenido, bajo amenazas de muerte.
En la mitad de su mandato, en junio de 1986, convocó un plebiscito con el que pretendió recuperar la popularidad en mengua, con una consulta cuya respuesta obvia debía ser afirmativa, pero resultó al revés: “Compatriota: ¿quiere usted que los ciudadanos independientes tengan pleno derecho a ser elegidos sin necesidad de estar afiliados a partido político alguno, confirmando así la igualdad de todos los ecuatorianos ante la Ley?”. Un millón 561 mil ecuatorianos le respondieron No y apenas 682 mil votaron por la propuesta de León. El Gobierno no aceptó la decisión como derrota, pero indudablemente lo fue.
En 1985 Febres Cordero inauguró los Juegos Deportivos Nacionales de Cuenca. Aparece en medio del Alcalde Xavier Muñoz, del Ministro de Educación, Camilo Gallegos y del Presidente del COE, Sabino Hernández. La controvertida imagen presidencial de León contrasta con la del Alcalde de Guayaquil de 1992 a 2000, cuando emprendió en obras de transformación urbana y mejoramiento de los servicios de la ciudad, deteriorada y violenta, por obra de administraciones presididas por Abdalá y Elsa Bucaram Ortiz. Un político de extrema derecha que supo dar en el clavo. Aparece en una de sus actividades particulares de entretenimiento, luego de ejercer la presidencia. El sepelio multitudinario con el que se rindió homenaje a Febres Cordero fue más para el ex Alcalde que para el ex Presidente de la República. A partir de su administración, Guayaquil es otra ciudad y la obra de Jaime Nebot, el socialcristiano que le reemplazó, no es sino la prolongación de la que él la había iniciado. En 2002 León fue electo diputado por el Guayas, función que le sirvió para proteger la inmunidad frente a investigaciones sobre atentados contra los derechos humanos en su mandato presidencial. En 2006 volvió a ser elegido diputado, pero en enero de 2007 declinó ejercer la función, por razones de salud: había empezado el ocaso del líder más destacado de la derecha ecuatoriana, que durante el año final de su existencia no hizo otra cosa que luchar contra una acumulación de dolencias pulmonares y cancerígenas que le llevaron a la tumba el 15 de diciembre de 2008.
Nacido el 9 de marzo de 1931, falleció camino a los 78 años de edad. Queda en la memoria de los ecuatorianos la memoria de un gobernante enérgico y de un personaje adinerado, amante de los caballos de paso, que no dejaba de fumar cada día decenas de cigarrillos. El poder político que adquirió en su trayectoria se prolongó por más tiempo que el de su administración, gracias a la ubicación de elementos de su confianza y de su partido, en responsabilidades públicas y judiciales, haciéndose popular el calificativo de “dueño” del país.
Volante que circuló profusamente para atacar al candidato Rodrigo Borja en la segunda vuelta presidencial, denunciándolo como comunista y enemigo de la Iglesia. Su declinación política coincide –o se reforzó- con la irrupción del gobierno del Presidente Rafael Correa, que lo primero que hizo fue combatir y liquidar a la partidocracia, al punto que los líderes de los partidos tradicionales que aspiran a próximas elecciones, reniegan de sus orígenes y de sus tiendas.
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