Revista Avance

      

Ediciones de los Años 2001 - 2016

Palabras y piedras sueltas

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A un siglo de la muerte de un poeta y Presidente

Cuando el 30 de enero de 1912 aún flotaba en el aire capitalino el olor de la hoguera bárbara, falleció en Cuenca Luis Cordero Crespo, el Presidente que renunció doce años atrás, luego del incendio político provocado por la “venta de la bandera”, episodio que estimuló la revolución liberal de Eloy Alfaro

 

A los cien años de muerto Luis Cordero, su memoria preserva la imagen del político honesto traicionado por corruptos colaboradores de la “argolla” oligárquica, y la del hombre polifacético que mereció la corona de laureles por sus dotes literarios, fue académico, diplomático, botánico, periodista, filósofo y formador de juventudes.

Nació en Surampalti, caserío de Déleg, cantón Azogues, el 6 de abril de 1833. Al otro día fue bautizado y el párroco dejó escrito:  “En esta parroquia de San Bartolomé de Déleg, en Siete de Abril de Mil Ochocientos Treinta y Tres, Yo, el cura propio bauticé solemnemente, puse los Santos Oleos y el Crisma a un párvulo, a quien puse por nombre Luis Dolores, hijo legítimo de Gregorio Cordero y María Josefa Crespo y la Madrina Jerónima Carrión, a quien advertí obligación y parentesco; lo firmo Ig. Apol Ramírez”.

 
Retrato elaborado por Luis Pablo Alvarado en 1933, año del centenario del nacimiento de Cordero (Museo Remigio Crespo Toral)
En 1962, al cumplirse los 50 años de su muerte, Cuenca y el país le tributaron solemne homenaje. Ahora, a un siglo, su memoria se ha opacado con las cenizas del Viejo Luchador reactivadas para la pregonada conmemoración oficial del crimen de El Ejido el 28 de enero de 1912.
 
En 1892, poco antes de ser elegido Presidente de la República, dictó a un amanuense la reseña autobiográfica “Luis Cordero.- Datos para su Biografía”, documento que muestra su trayectoria personal, política y de hombre público, destacándose modestia y sinceridad al referirse a la pobreza de la infancia y la juventud campesinas y la honradez de su vida. El texto está en tercera persona y de él entresacamos párrafos que llevan a conocer de fuente propia al personaje.
 
“Cordero pasó su infancia en el campo, sin tener otro instructor de primeras letras que su muy virtuoso padre, quien se contrajo con el mayor esmero a  enseñarle cuanto él sabía, afanándose especialmente en la instrucción religiosa y procurando aficionarle a la lectura de buenos libros”.
 
Casa donde el poeta Luis Cordero mantenía el Liceo de la Juventud
“Pasaba el tiempo y la familia no variaba de fortuna, haciéndose casi imposible la educación de los dos primeros hijos, Luis y Vicente que, de 14 años el uno y 12 el otro, podrían haber ingresado ya en el Seminario de Cuenca… Varias fueron las diligencias que hizo Don Gregorio Cordero, en 1844 y 45, por conseguir que el Dr. Mariano Veintimilla, Provisor y Vicario Capitular del Obispado, le otorgase la concesión de una beca para el mayor de los jóvenes; pues, no había vacantes, o la gracia carecía de fundamento tratándose de un pretendiente pobre y desconocido”.
 
Años después por determinación de la madre, la familia pasó a vivir en Cuenca, para educar a los hijos, “aún a riesgo de no contar con lo preciso para la subsistencia de la familia”. Se matricularon Luis y Vicente en el Seminario el 22 de noviembre de 1847. El 4 de julio de 1849 Luis dio el primer examen público y siguió con éxito sus estudios aceptado como interno por sus superiores. “Es preciso que en honra de ellos conste: atendiendo a la pobreza del agraciado, influyeron en que el Seminario le costease el uniforme que, para el internado, necesitaba”.
 
Monumento al Poeta Luis Cordero en el parque cuencano que lleva su nombre, inaugurado en 1972.
La vida de clausura no le fue mortificante, sino provechosa. Recuerda  la benevolencia y sabiduría de los sacerdotes José Pacheco Díaz y Vicente Cuesta. Tras los estudios de gramática, matemáticas y física, fue por la Medicina, que la abandonó cuando se abrieron los estudios de Derecho. En 1858 había terminado estudios de Ciencia Constitucional y el profesor Juan Jaramillo le urgió a que se examinara. “Había, para ello un inconveniente, que Cordero no podía superar. Continuaba pobre su familia y era imposible que hiciese los gastos precisos para aquel acto. Hízolos, generosamente, el Colegio…”
 
En 1854 Cordero es nombrado Comisario de Policía en Cuenca y ejerce la Cátedra Suprema de Gramática, “cátedra en la cual permaneció durante ocho años, querido y respetado de sus discípulos, entre los que figuraban muchos de los cuencanos que hoy sobresalen por su ilustración e importancia”. Son tiempos de agitación política en los que Cordero tiene participación activa. “Sus medianos servicios a favor de la causa popular y los muy buenos certificados que de sus catedráticos y superiores tenía, influyeron, en que la Convención nacional de 1861 le eximiese de la cuota pecuniaria, correspondiente al grado de Bachiller en Jurisprudencia”.
 
De septiembre de 1861 a septiembre de 1862 va a Quito, donde estudia para graduarse en la Universidad de Maestro en Filosofía, Bachiller y doctor en Jurisprudencia, con aplauso de los examinadores que pidieron al Rector una fórmula fuera de lo ordinario al condecorarle. “La fórmula común era ésta: En nombre de la República y por autoridad de la Ley, declaro a usted Bachiller en Jurisprudencia; mas, para Cordero salieron de los labios del Rector estas halagüeñas palabras: Vos, señor Bachiller, no lo sois porque la Universidad os condecora, sino por vuestras aptitudes y conocimientos”. Por añadidura, se le condonó la cuota correspondiente al grado de Doctor.
 
En diciembre de 1864 se incorpora al Colegio de abogados de la República, iniciándose la carrera del hombre público y periodista que fundó La Situación, periódico que apoyó la candidatura presidencial de Jerónimo Carrión, así como El Popular, que duraría hasta noviembre de 1868.
 
El Presidente Carrión nombró Gobernador del Azuay a Miguel Heredia y éste a Luis Cordero como Secretario, desempeñándose a la vez como Presidente del Concejo Municipal, hasta ir al año siguiente al Congreso como diputado. “Pocos días antes de su marcha, esto es el 15 de julio, contrajo matrimonio con la señorita Jesús Dávila y Heredia, sobrina e hija adoptiva del sobredicho don Miguel Heredia”.
 
Una gestión trascendental en el Congreso fue la creación de las Corporaciones Universitarias de Guayaquil y Cuenca. “Pobre como había sido desde la infancia, conocía las inmensas dificultades que un joven tenía que superar, después de terminados sus estudios, para viajar a la distante Quito, permanecer en ella privado de todo valimiento, pagar la prensión pecuniaria de los grados; sin probabilidad de que se la condonen, por ser desconocido, y luego presentarse intimidado ante Catedráticos y Superiores totalmente extraños para él, exponiéndose a que lo intenso de la emoción influya en el mal resultado del examen y la consiguiente desgracia de toda su vida. Estas consideraciones de carácter individual y otras concernientes al progreso de los principales centros de cultura ecuatorianos, mediante la descentralización universitaria, estimularon a Cordero a trabajar con el mayor ahínco por la creación de las expresadas corporaciones… y se dio al cabo la ley fundando esas Juntas que subsisten hasta hoy…”
 
Luis Cordero en 1869 es un activo político opuesto al Presidente García Moreno, cuyo Gobernador Carlos Ordóñez le confinó a Loja, junto con su suegro Miguel Heredia, presumiendo que estaban implicados en hechos subversivos. Heredia moriría en Loja tres meses después.
 
De regreso a Cuenca, Cordero se dedica a la vida privada y “consagró una parte del tiempo que le quedaba libre, a la grata y satisfactoria labor de proteger e impulsar a los jóvenes que manifestaban aptitud para el cultivo de las letras. Organizó con tal designio un centro literario, que denominó Sociedad de la Esperanza, del cual fue director; hizo que los socios de esa junta fundasen un pequeño periódico intitlado La Auora… Entre los primeros discípulos de Cordero se contaban Julio Matovelle, Federico Proaño, Honorato Vázquez, Miguel Aguirre, Carlos Joaquín Córdova y otros cuencanos cuyos nombres son ya ventajosamente conocidos”. También fundó en su domicilio el Liceo de la Juventud, con propósitos literarios.
 
Cordero estuvo al margen de la política cuando se produjo un levantamiento contra el Gobierno y fue secuestrado el Gobernador Ordóñez. Los jóvenes Manuel Ignacio Aguilar, Cayetano Moreno y Vicente Heredia fueron fusilados, “siendo este último casi niño y no habiendo desempeñado otro papel que el de servir de centinela a una de las autoridades reducidas a prisión”. 
 
“A fines de 1875 hizo Cordero una breve excursión por la costa sur del Pacífico; visitó Lima, permaneció durante dos meses en Chile, asistió a la lucida exposición de Santiago y regresó luego a su país, poniendo pronto término a un viaje que no había sido sino de estudio y recreo”. A su regreso de Chile, trajo las plantas araucarias que hasta ahora adornan el parque Calderón de Cuenca.
 
En Lima, propuso en un periódico la candidatura de Antonio Borrero para sustituir al Presidente García Moreno, iniciativa que fue acogida y triunfó. En su presidencia “aceptó Cordero el destino de Jefe Político del cantón Cuenca, solo por complacer con el Presidente”. Aceptó también las cátedras de Botánica y el decanato de la Facultad de Humanidades y Literatura. “La renta de tales destinos la empleó en mandar a construir el jardín que hasta hoy adorna la plaza de dicha ciudad”.
 
En el gobierno de Ignacio de Veintimilla se le propuso la Subdirección de Estudios o el rectorado del Colegio Nacional de Cuenca, “pero era imposible que se prestase a ejercer cargo alguno bajo un gobierno como el de don Ignacio”. Más bien deja constancia de que en 1880 se realizó en Guayaquil una exposición nacional: “A ella remitió Cordero una colección completa de cereales azuayos, otra de minerales, otra de manufacturas, otra de plantas del Azuay. Los premios que obtuvo fueron una medalla de oro, otra de bronce y valiosas menciones honoríficas”.
 
Cuando el 10 de enero de 1883 el pueblo de Quito se pronunció contra Ignacio de Veintimilla, se le integró al pentavirato que gobernaría provisionalmente hasta convocar la Convención. Los otros miembros fueron José María Sarasti, José María Plácido Caamaño, Agustín Guerrero y Pedro Carbo. Uno de los recuerdos gratos de Cordero a su paso por el poder, fue celebrar el centenario del nacimiento de Bolívar, el 24 de julio de 1883: “A Cordero le tocó pronunciar en la plaza principal de Quito y ante un inmenso número de espectadores, el discurso oficial relativo a esa gran fiesta patria”.
 
En 1890 fundó Gaceta Cuencana, el primer periódico municipal de Cuenca, “tratando en ella de asuntos variados e importantes y haciendo solo sucinta narración de los actos de la Municipalidad y aún eso con prescindencia de los que, por muy comunes y trillados, no merecen los honores de salir a luz por la prensa”.
 
En 1891 fue elegido Senador por Azuay y Bolívar para el Congreso de 1892-1894, pero solo representó al Azuay porque no podía hacerlo “sino a una de las dos comarcas que le favorecieron en la elección”. El 9 de julio de 1891 falleció su esposa: “Su tierna, fiel y amada compañera se le despidió para siempre, abrumándole el dolor más profundo. Algo se trasluce de éste en la elegía que con el título Adiós, publicó el inconsolable viudo dos meses después del infausto suceso”.
 
El mismo año, el candidato presidencial Francisco Javier Salazar por quien trabajaba Cordero, falleció con fiebre amarilla en Guayaquil y Cordero fue escogido para remplazarlo. “Parece que la voluntad popular es la de que Cordero sea Presidente; pero de buena gana se exoneraría él de fardo tan oneroso si le fuese posible deponerlo sin perjuicio a la Patria. Tan odioso es el cargo, en concepto suyo, que lo reputa como un complemento de la gran calamidad que le aflige, y aún espera que el Congreso próximo, compuesto en gran parte de personas adictas al candidato contendiente doctor Camilo Ponce, hallará modo de fallar en favor de éste… Cordero quedará entonces honrado por una lucida votación, pero exento del gravamen, y volvería a la oscura vida del hogar donde tanto necesitaban de él sus pobres hijos huérfanos”.
 
Luis Cordero ganó la Presidencia con 462 votos sobre el contendor. La ejerció hasta el 15 de abril de 1885, cuando renunció acosado por movimientos que cundieron en el país con el argumento de la “venta de la bandera”, episodio tramado a sus espaldas con protagonismo de José María Plácido Caamaño, Gobernador del Guayas, por negocio personal o por una extraña forma de patriotismo cuando el Perú amenazaba un zarpazo territorial. 
 
El Japón y China estaban en guerra entonces, cuando Chile vendió al Japón el buque de guerra Esmeralda, haciendo una simulación de venta al Ecuador hasta cambiar la bandera de la embarcación. La iniciativa del negocio -¿hubo comisiones pagadas?- fue de Caamaño a través de los cónsules ecuatorianos en Santiago y Nueva York. 
 
   Los tribunales liberaron al Presidente, pero quedaron dudas sobre quienes habrían cobrado las comisiones, siendo público que Caamaño murió en pobreza en el extranjero. Luis Cordero es personaje ilustre, reconocido por la historia por sus virtudes, sus méritos patrióticos, los servicios al país y, sobre todo, como uno de los valores sobresalientes de la cultura y las letras nacionales, con numerosas y polifacéticas publicaciones
 
   El 24 de mayo de 1917 el poeta Cordero fue coronado con laureles en la placa con su retrato, en el parque central de Cuenca, porque no se lo pudo coronar en vida, debido a la conmoción política de los años 1911-1912. Al cumplirse 50 años de su muerte, en 1962, instituciones gubernamentales, entidades públicas y privadas de Cuenca, la Universidad y la Casa de la Cultura, le rindieron el merecido homenaje al autor de la letra del himno a Cuenca, al Rector de la Universidad desde enero de 1911 hasta poco antes de morir. En esa oportunidad se resolvió erigirle un monumento en el parque Luis Cordero, donde la evocación del personaje imprime hoy un ambiente de solaz y reflexión en el espacio ornamental permanentemente cuidado en su homenaje.








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