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Álvaro Noboa no se da por vencido y persiste en la lucha para que el CNE acepte su participación en la elección presidencial. Al cierre de esta edición, parecían los hechos consumados, pero…

El Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Contencioso Electoral truncaron que Álvaro Noboa estuviera en la papeleta de votaciones presidenciales, por razones formales al inscribir su candidatura del movimiento político Justicia Social. Presiones de quienes pugnan voto a voto el favor del electorado, le habrían creado el conflicto.

Los organismos de la Función Electoral mantuvieron pugna sobre el caso, pero llegaron a un “entendimiento” para no aplazar las elecciones, argumento que se ligó al reclamo del sector político auspiciante del candidato que por sexta vez desde 1998 iba tras la presidencia. Aún no se ha rendido, pero ante los hechos consumados y el calendario en contra, difícilmente entrará a la carrera contra reloj junto al pelotón nunca antes visto de diez y seis aspirantes presidenciales.

De aprobarse su participación ¿se imprimirá una papeleta adicional para el día de elecciones? Con el desprestigio al que ha llegado el organismo electoral, todo es posible. Se recuerda que de sus cinco vocales, tres hicieron mayoría que tomó decisiones que impugnaron siempre los dos de minoría. Su consenso es reciente.

 Con las iniciales NN el Diario del Sur omitió el nombre de Luis Villavicencio.

¿Qué le queda a Noboa? Su caso, con las diferencias personales, de tiempo y espacio, tiene un antecedente histórico en Azuay, cuando un candidato a diputado para la Asamblea de 1946 alcanzó una curul con la papeleta que mandaron a imprimir los liberales, burlando la “farsa electoral” de los conservadores. El candidato del 30 de junio de 1946 –gobernaba Velasco- para diputado por Azuay, fue Luis Villavicencio, vagabundo que se ganaba la vida recitando en la calle coplas populares de su invención. Le apodaban Atacocos. Los liberales se negaron a sacar formalmente candidatos, denunciando un fraude conservador, pero repartieron una papeleta con el nombre de Villavicencio para hacer mofa de las elecciones. Y Atacocos ganó una curul, a lado de los conservadores Carlos Arízaga Toral, Manuel Antonio Corral Jáuregui, Gabriel Peña Jaramillo y Emiliano J. Crespo.

El Diario del Sur, que dirigía el sacerdote Carlos Terán Centeno, protestó por la burla de los liberales a la jornada cívica y publicó las siglas N.N. en el nombre que correspondía a Atacocos, quien no fue calificado, pero sentó un precedente que podría repetirse si el movimiento Justicia Social se ingeniara una campaña a favor de Noboa. 




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