Conserva los rieles del tren y la ciudad deja cuenta de lo que fue el transporte en otros tiempos en la zona. Los árboles y plantas que adornan el sendero de este sitio concuerdan con las especies verdes de otros parques de la ciudad, con el fin de preservar lo que son las especies propias de su historia

Sin duda el parque icónico de New York es el ‘Central Park’ dada no solamente su gran belleza sino, además, lo que representa para la ciudad desde el punto de vista histórico. Desde que dicho parque fue inaugurado en 1858, la ciudad en realidad ha visto emerger muchos otros espacios verdes. Sin embargo, el parque más nuevo con el que hoy cuenta la ciudad es el llamado ‘High Line Elevated Park’, que se destaca por el concepto que implica al elevarse 9 metros sobre el suelo.

Por eso, descubrir el nombrado parque en mi visita más reciente a New York fue en realidad una sorpresa al ser el único de esa naturaleza en la ciudad: se trata de una caminata de poco más de dos kilómetros que se hace sobre lo que otrora fueran los rieles del tren ubicadas en la parte baja de Manhattan al lado Este. Durante décadas, esa zona era eminentemente industrial y la afeaban los edificios abandonados donde, en el pasado, funcionaron fábricas de todo tipo. Esos edificios fueron abandonados cuando muchas de las empresas neoyorquinas mudaron al extranjero su trabajo en busca de mano de obra más barata.

Adicionalmente, en 1980, la compañía administradora del transporte urbano, cerró la línea de tren que pasaba por esa zona debido a su cercanía con la estación central. A eso se sumó el hecho de que, al ser una zona industrial, la mayor parte de gente que se transportaba a la zona, lo hacía en camiones de carga por motivos exclusivamente de entregas. Luego, poco a poco, la zona se fue convirtiendo en un área abandonada y hasta peligrosa.

Ello llevó al Municipio a plantear en 2009 la rehabilitación de la zona, y el resultado fue que en 2014, se inauguró este fantástico parque lineal que se eleva a una altura de nueve metros. Gran parte de sus parajes conserva los rieles del tren, de manera que la ciudad deja cuenta de lo que fue el transporte en otros tiempos en esa zona. La variedad de árboles y plantas que adornan el sendero urbano de este parque lineal concuerdan con las especies verdes que se ven en otros parques de la ciudad, no solamente con el ánimo de guardar uniformidad, sino con el fin de preservar lo que son las especies propias de su historia. Como dato, el parque cuenta aproximadamente con 110.000 plantas.

Tuve la suerte de poder explorar este parque con el mejor guía que hubiese podido tener: mi amigo Marcos, quien vive en New York ya desde muchos años atrás. Esa suerte radica en que Marcos tiene la visión que un turista no tendría, y que es la de poder apreciar la gran diferencia que ha hecho el parque en la ciudad, pues es un sitio para despejar la mente, pasear, descansar, pero también para disfrutar de las actividades que se ofrecen durante el año: clases de yoga, pilates, etc.

Además, Marcos mira con aprecio el hecho de que la apertura de este parque ha desencadenado la construcción de una serie de edificios nuevos y la rehabilitación de otros. Marcos tiene la sensibilidad necesaria para apreciar la belleza de esas nuevas construcciones, así como la inteligencia para reparar en cuánto bien le ha hecho a la economía de la ciudad el que esta nueva atracción sea un incentivo para gente emprendedora. Se nota a la vista que las nuevas edificaciones, particularmente las residenciales, albergan a gente lo suficientemente acomodada para costear un departamento no sólo con el mejor gusto contemporáneo, sino además el estilo de vida que les permite disfrutar a plenitud de la vista que hoy ofrece esta zona. Al referirme a la vista, hablo de las atracciones icónicas que se pueden ver desde el parque lineal, pues a 9 metros de altura, se tiene una perspectiva distinta durante la caminata de sitios clave, como el Empire State, aparte de que se puede apreciar arte urbano en los alrededores, y el parque mismo abre sus espacios para favorecer a diversidad de artistas. Además, hay suficientes bancas, graderíos y hasta perezosas donde se puede descansar de la caminata. Alrededor, hay variedad de restaurantes y cafés.

Hoy por hoy, este parque lineal elevado es ya un sitio clave de visita si se opta por ir a New York: es un concepto contemporáneo hermoso y una muestra de que cuando una ciudad se preocupa, puede hacer que renazca cualquiera de sus zonas si bien el costo puede ser alto. Más allá de la inversión, sin embargo, hay que considerar los frutos que emergen y que, en este caso, han embellecido una zona que parecía perdida.