Los campeones festejan liderados por el capitán Lionel Messi, quien lleva en lo alto el trofeo alcanzado luego de destronar al equipo francés, campeón de la edición anterior.

El fútbol, como ninguna corriente política, militancia religiosa, agremiación cultural o social, es pasión que comparte sin distinciones la población planetaria. Los partidos del Mundial, trasmitidos y comentados no solo por periodistas deportivos, sino por ciudadanos de las más diversas posiciones ideológicas, intelectuales y populares, invitan al entusiasmo colectivo con sus sorpresas, cálculos, previsiones, alegrías y frustraciones. Las redes sociales, en este último evento, fueron espacios a través de los cuales los aficionados pudieron expresarse a su modo en forma libre y espontánea, a veces con mejores apreciaciones y argumentos que los especialistas del deporte.

En partido de tensión electrizante en la final de la Copa Mundial de Fútbol en Qatar, Argentina logró el 18 de diciembre de 2022 el campeonato al derrotar al equipo de Francia por penales, después de empatar a dos goles en los 90 minutos y a tres goles en la media hora de alargue.

Argentina dominó en el primer tiempo y se alzó con dos goles a cero, con un castigo de penal cobrado magistralmente por Lionel Messi a los 22 minutos y otro gol de Ángel Di María14 minutos después. El desconcierto cundió en el equipo francés, mientras era visible el triunfalismo argentino que sentía próxima la conquista de su tercer campeonato mundial.

 Kylian Mbappe, pasa de largo junto a la copa Mundial, llevando la presea de goleador del torneo

No obstante, el equipo francés irrumpió con vibrante energía en el segundo tiempo, que terminó empatado a dos goles, el primero de penal cobrado por Kylian Mbappé a los 79 minutos, quien dos minutos después marcaría el segundo, de empate, casi repitiendo el trámite de los dos goles de Messi en el primer tiempo. El entusiasmo de los jugadores argentinos bajó momentáneamente de intensidad ante el brusco reaccionar de los rivales y se dibujaba en la preocupación angustiosa de sus rostros.

Del público asistente al estadio Lusail con capacidad para 85 mil personas, el 80% era argentino, público que vivió la alegría intensa de los goles de su país y la angustia de los sorpresivos empates que ponían en riesgo el campeonato mundial para Argentina. La final del Mundial de Fútbol paralizó a gran parte de la población planetaria en un domingo en el que este deporte se convirtió en la principal ocupación y preocupación de las personas de todas las edades frente a las pantallas de la televisión.

En el Ecuador, por sobre las tensiones políticas y la inseguridad reinante en el último año, el fútbol mundial fue un aliciente y válvula de escape que mitigó aparentemente los efectos de las sucesivas y permanentes crisis cotidianas. La pasión futbolística contaminó a los círculos legislativos, al punto que una sesión convocada para el 18 de diciembre para discutir sobre la Ley de Seguridad, debió suspenderse porque apenas 47 de los 137 legisladores asistieron.

 

Ecuador tuvo una decorosa participación en el torneo. Ganó 2-0 al equipo de Qatar y por primera vez derrotó a un anfitrión en el partido inaugural.

La selección ecuatoriana de fútbol, que jugó el primer partido del Mundial, no pasó de la primera fase del torneo, pero tuvo una decorosa participación que recibió comentarios positivos de la prensa internacional y algunos de sus jugadores integran equipos de renombre de países europeos y de otros continentes. La nueva presencia en la mayor competición futbolística del mundo, será una experiencia con perspectivas hacia el nuevo certamen del año 2026, que tendrá como sede a los países de Estados Unidos, Canadá y México.

Una marea humana festeja, hasta el delirio, en Buenos Aires, junto al Obelisco que luce los colores de la albiceleste campeona

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