Por Eliécer Cárdenas

 

La preguntita para la consulta estuvo a punto de reventarles en las manos a sus inspiradores oficialistas, al denunciarse de parte de un legislador de oposición que, ¡pásmense ustedes! nada menos el Banco Central del Ecuador “ha sabido tener” dineros en un “paraíso fiscal”

 

Los “paraísos fiscales” son, como todo el mundo lo sabe, lugares privilegiados, entre míticos y reales, donde se deposita dinero, se realizan inversiones, libres de molestas indagaciones, de impuestos y otros fastidios que ahuyentan al asustadizo dinero de quienes poseen recursos como para llevarlos a esta clase de “paraísos”, sean Panamá, las Bermudas, Islas Caymán u otras exóticas tierras. Pues bien, con el escándalo de los denominados “Panamá Papers” que suena más elegante y misterioso que nombrarlos en castellano “Papeles de Panamá”, las miras de los gobiernos, entre ellos el ecuatoriano, se han posado en esos territorios.
 
   Por ello, el Gobierno Nacional se apresta a enviar nada menos que una pregunta digna de toda una consulta popular, interrogando a los desprevenidos electores si quieren o no que individuos que tienen inversiones en los “paraísos fiscales” puedan ser dignatarios de elección popular –o sea presidentes, vicepresidentes de la república, asambleístas, alcaldes, o ser funcionaros públicos.
 
   Como se sobreentiende que el voto en esta consulta será abrumadamente mayoritario por el Sí, he allí que ciertos políticos técnicamente no pudieran ser electos a nada, casi ni siquiera a presidentes o vocales de un comité de padres de familia de cualquier escuelita, si poseen dineros colocados en “Paraísos Fiscales”.
 
   Juristas y politólogos se devanan los sesos para resolver los intríngulis de la pregunta en cuestión, cuando recién tendría vigencia un año después de que el soberano pueblo hubiera dado su asentimiento a la pregunta surgida del espeso humo de la “magia negra” electoralista de Carondelet. Los más avispados dicen que la cuestión estriba en direccionar el voto “fuerte” es decir para mandatarios y 
 
asambleístas, en favor de quienes no tengan dineros en “paraísos fiscales” y como seguramente los candidatos de Pais no adolecerán de tan grave mácula, ergo…
 
   Con todo, la “bomba” de la preguntita para la consulta estuvo a punto de reventarles en las manos a sus inspiradores oficialistas, al denunciarse de parte de un legislador de oposición que, ¡pásmense ustedes! nada menos el Banco Central del Ecuador “ha sabido tener” dineros en un “paraíso fiscal”. Entonces cómo es la cosa, se preguntará cualquier simple y común ecuatoriano, si de por sí es intrínsecamente malo y perverso poseer dinero en “paraísos fiscales”, el Banco Central los tenga. Sin embargo, todo, hasta lo inexplicable suele tener explicaciones, claro está, se ha dicho que si se deposita dinero en el Banco Central es una suerte de excepción, y que como los entes jurídicos no son responsables por sus actos, para eso son entelequias, no hay culpa. Además se explica en tono paternal a los ignorantes y a los maliciosos que si China ha condicionado en sus créditos o inversiones que el B. Central tenga depósitos en Panamá, un evidente e incuestionable “paraíso fiscal”, quiénes somos nosotros, simples súbditos de la “Revolución Ciudadana”, para cuestionar los designios del Super Dragón Asiático.
 
   Por lo tanto, en sana lógica, la pregunta a presentarse a la consulta debería decir “¿Quiere usted que los ciudadanos que tienen dineros en “paraísos fiscales” no podrán ser electos ni desempeñar cargos públicos, menos el Banco Central que no es objeto de elecciones ni opta a ningún cargo público?”. La pregunta resultaría más redonda que una manzana de Newton.