En Cuenca hay desde hace diez años un club de aficionados a estos pequeños automotores que aparte de exhibiros por la ciudad u otras partes del país, promociona la amistad entre sus miembros y cumple labores de solidaridad social

 A fines de los años 50 del siglo pasado nació el automóvil Mini Austin. Y no ha crecido, pero los más antiguos modelos todavía ruedan por el planeta, rejuvenecidos y vistosos. En Cuenca, decenas de ellos, son modelos clásicos del automovilismo.
 
   Su origen es inglés y debido a la aceptación del público, empezando por estudiantes y damas, se impuso en diferentes países, al punto que los fabricantes montaron casas para producirlos en Australia, Bélgica, Chile, Italia, Portugal, Sudáfrica, España, Uruguay, Venezuela y Yugoslavia. 
 
   En 2006 se creó el Mini Club Cuenca y en diez años sus promotores han mantenido y mantienen una actividad intensa y entusiasta, para compartir experiencias en restauración, arreglo y conocimientos sobre este tipo de vehículos que, por su tamaño reducido –pero con capacidad para cinco personas, como cualquier auto grande-, resultan cómodos para circular o estacionarse en ciudades complicadas de congestión, como Cuenca.
 
    Entre los fundadores del Mini Club están David Castro, Rafael Cárdenas (ex presidentes), Andrés Macancela, Juan Pizarro, Julio Baldeón, Rafael Beltrán, Diego Ríos, Omar Criollo, Fernando Espinoza, Diego Montero, Pablo Monsalve y otros. A lo largo del tiempo algunos se han separado, comprometidos con otras obligaciones de tiempo y responsabilidades, pero han ingresado nuevos aficionados que mantienen interés por la organización.
 
    Inicialmente los promotores dieron por reunirse en los espacios alrededor del estadio de Cuenca, para eventos y exhibiciones de autos clásicos. La relación de amistad entre los asociados fortalece al Club y permite desplegar actividades deportivas y solidarias. Se ha vuelto una tradición, promover actos de interés social en la Navidad, para agasajar a niños de escasos recursos económicos.
 
   Lo fuerte del Club es la exhibición de las unidades en determinadas temporadas. En abril pasado, junto con el Club DATSUN 1200 y la Asociación de Vehículos Clásicos del Azuay, participó en la exhibición de autos, motos y bicicletas clásicas, en los patios del Colegio La Salle: fue un espectáculo de colorido y alegría admirado por el público, con reconocimientos de los conocedores del “mundo tuerca”. Fue la más grande y mejor exposición de autos clásicos realizada en Cuenca.
 
   Bellas madrinas y reinas acompañaron al espectáculo automovilístico, exhibiendo también sus atractivos con minifaldas que causaron la sensación de los asistentes: hay una íntima relación entre los Mini Austin y la Minifalda, desde que la diseñadora Mary Quant, inspirada en el nombre del auto, creó ese pequeño traje femenino que se impuso como una moda en el mundo en la década de los años 60 del siglo XX. Y miles de esculturales jovencitas gustan todavía lucir sus encantos apenas cubiertos con la faldita mini. 
 
   El Mini Club Cuenca con frecuencia organiza recorridos por la ciudad de Cuenca y otras, para exhibir los vehículos flamantes, muchos de ellos rescatados de su condición de chatarra para volver a rodar gracias a la pasión que los propietarios dedican para restaurarlos.
 
   Xavier Saeteros, uno de los entusiastas integrantes del Club, recuerda que ya de estudiante admiraba este modelo de carros pequeños y poco a poco, a lo largo de los años, ha ido adquiriéndolos y enajenándolos, hasta contar cinco vehículos que antecedieron al actual, que lo conserva a gusto y lo cuida para que le dure por mucho tiempo en el futuro.
 
   Es feliz –como todos los aficionados al Mini Austin- de conducir su carro, a un palmo del suelo, sentado cómoda y plenamente satisfecho de haber cumplido lo que fue un sueño y una ambición de la juventud. Él recuerda que estos carros, que tuvieron un boom en los años 60 del siglo pasado, fueron muy apreciados por artistas y personajes famosos, como los Beatles, David Divan, Petter Sellers y  gente de cine como Mister Bean.
 
   El Club ha ido con sus carros también a otras provincias del país, para probar las máquinas y animar temporadas festivas pasando en caravana por las calles de las ciudades, acompañados por bellas modelos, causando admiración, aplausos, y también haciendo suspirar al público. 
 
Los Mini Austin clásicos en una exhibición, con las Mini Mascotas posando para la foto en brazos de Santiago Quinde y Pablo Jara, entusiastas animadores del Club.