por:   Carlos Serrano Aguilar *

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El señor Lenín nos tiene entretenidos con la cantaleta de la cirugía mayor para combatir la corrupción y con este tema viaja incesantemente para recibir y dar besos y abrazos para equilibrar la popularidad.

Mas, este repetitivo y entrecortado discurso no es ni puede ser el bisturí para la cirugía. El señor Lenín no es cirujano, sino Presidente de la República y el único instrumento que le sirve para extirpar el tumor putrefacto de la corrupción, es la Constitución, que la debe leer y besar cada día en Quito, sin abusar de su salud en los incansables viajes, que tienen el tinte de adicción o de desafío a su antecesor que Corría sin brújula, exhibiéndose en bicicleta, para luego esfumarse de la faz del Ecuador, oficiosamente en el avión sin pasajeros y lleno de maletas…

Supongo que sus médicos deben controlar la adicción de los paseos, porque esos afilan el bisturí de sus adversarios revolucionarios para minar su organismo.

La altísima magistratura del señor Lenín, le obliga a dar superior e indeclinable atención a lo que en el Texto Supremo se considera a la JUSTICIA como pilar básico de la democracia y de la paz ciudadana. Allí se encuentra la clave para enderezar la nave Ecuatoriana, que fue perforada por la mano que permitió que la lluvia tormentosa del cinismo hunda las instituciones y se entronice el crimen con la máscara del servicio turbio y de obras con precios para privilegio de los bolsillos.

La retórica de la ternura, de oferta de igualdad para toda la vida, sirven de tema para el canto que lo entonan los ingenuos o los que aprendieron en la mafia la versificación. Pero la pobreza del primer indigente que es el Ecuador y con él todos los que soportamos el saqueo de los de la banda organizada, desaparecerá si el Estado y su Gobierno amputa la mano que destruyó el control y permitió el desbordamiento del atropello a todo lo que es ético.

Desaparecerá si de su lado retira a los de la masa hegemónica que adquieren grilletes que son verdaderos billetes para la fuga. Desaparecerá si prioritariamente, como Entidad esencial del Estado de Derecho, como Institución fundamental para la vida y estabilidad jurídica, desde el solio presidencial se impulsa sin pérdida de tiempo, una administración de Justicia que ofrezca credibilidad y sobre todo, que establezca una férrea y acrisolada aplicación de la Constitución y la Ley. Sólo así la seguridad y el orden, edificarán una nueva República otorgando opción para el emprendimiento, el empleo y un método de convivencia alejado del crimen y de la amenaza.

Cambie el eslogan, señor, la cirugía mayor no podrá aplicar nunca. La Constitución está en sus manos y es de su estricto cumplimiento y le obliga al pueblo.