El hecho de esquiar o de patinar sobre hielo es tan natural para la gente nacida en Denver, como lo fuera nadar para alguien que hubiese nacido frente a la playa. Esa gente tiene una habilidad casi nata para deslizarse sobre la nieve sin ninguna dificultad

Sólo quienes hemos experimentado el cambio de estaciones marcadas comprendemos los cambios de sensaciones y emociones que acompañan a cada época del año. Lo interesante de vivir en un lugar con estaciones fijas, es que hay una cultura predominante en cada época. Hablemos de diciembre, mes en el que se acentúan ciertas actividades que son parte de la cultura de cada ciudad. En Denver, en el estado de Colorado, la presencia de la nieve determina las actividades que la gente escoge. Contrario a lo que se pudiera pensar, sin importar el frío, la gente opta por aprovechar esa nieve y, por supuesto, el esquí es parte de la cultura.

En esta ocasión, hablemos de cómo el Municipio de la ciudad de Denver aprovecha la nieve sobre el parque Skyline; este parque se encuentra en pleno centro de la ciudad y es uno de los muchos que hace de Denver una ciudad realmente verde. No es, sin embargo, un parque grande como otros que existen en la misma urbe; es más bien pequeño pero, en su centro, la nieve se acumula con rapidez y es allí cuando el Municipio aprovecha la estación invernal para entrar con máquinas que aplanan la nieve y la compactan. Una vez que se enfría el ambiente por debajo de los cero grados, lo cual es un fenómeno normal luego de que cae una nevada, esa nieve ya compactada crea naturalmente una capa de hielo superficial que, sin embargo, es lo suficientemente gruesa como para soportar gran peso. En ese punto, la Municipalidad crea una barrera que delinea lo que será la famosa pista de hielo del Skyline Park.

Turistas de todo el país y del extranjero llegan a Denver en esta época, atraídos no solo por la sensación festiva que inunda la ciudad, sino por esta pista de hielo en particular. El Municipio incluso contrata expertos patinadores sobre hielo para que puedan ayudar a gente de todas las edades que, por primera vez, se aventura a patinar sobre hielo. No es necesario tener patines tampoco porque éstos están disponibles en todos los tamaños necesarios y a un precio bastante módico.

 Aún quienes no patinan, disfrutan yendo al parque sólo para ver patinar a otros. Es una forma de distracción no solamente porque es divertido ver a otros patinar, sino porque el ambiente de la pista y a su alrededor es especial: se siente la alegría de la gente, la disposición para las fiestas decembrinas, la actitud relajada de quienes por primera vez intentan patinar y lo hacen aunque sea sólo por probar, sin presiones de ningún tipo. Naturalmente, con la presencia de tanto público, la Municipalidad concede permisos especiales a quienes deseen vender productos apropiados para el frío: chocolate caliente, castañas asadas en paila, etc.

Dado que la nieve es parte de la cultura de la ciudad, no es extraño ver a gente nativa del lugar que incursionó ya durante la niñez temprana en alguna actividad relacionada con la nieve. Es decir, el hecho de esquiar o de patinar sobre hielo es tan natural para la gente nacida en Denver, como lo fuera nadar para alguien que hubiese nacido frente a la playa. Esa gente tiene una habilidad casi nata para deslizarse sobre la nieve sin ninguna dificultad; muchos aprenden hasta a hacer piruetas y otros movimientos que resultan imposibles para quien es un novato o no ha tenido la costumbre de vivir cerca de la nieve.

Todo este ambiente festivo va complementado con música: el Municipio instala parlantes alrededor de la pista y la gente patina al son de la música. Pensando en los novatos, el Municipio también alquila caminadores para que la gente pueda sostenerse mientras aprende a equilibrarse sobre la cuchilla de los patines. Como es propio de la cultura estadounidense, cada detalle se piensa en cuanto a estética y a práctica. Por esa razón, los caminadores tienen un frente de madera con siluetas de pingüinos, búfalos, focas, osos polares y otros animales.  Las caídas fuertes no son infrecuentes y la planificación no se queda corta; el Municipio instala un tráiler para primeros auxilios con personal altamente capacitado para atender cualquier emergencia.

La pista de patinaje sobre hielo en Denver es, sin duda, una gran atracción turística pero no es la única en Estados Unidos; quizá la más visitada es la que queda justo en frente de Rockefeller Center en la increíble ciudad de New York. En cualquier caso, es un sitio mágico que aún si no se va a patinar resulta un deleite observar.