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La Alcaldía de Cuenca y la Prefectura Provincial van a manos de candidatos que sorprendieron con el triunfo, dejando atrás a favoritos que estaban en la cartelera política al menos en los últimos veinte años. Y sus  campañas sobrias contrastaron con las de quienes hicieron enormes inversiones publicitarias

Un clamor por el cambio: esa es la lectura real del resultado de las elecciones del 24 de marzo en Cuenca y el Azuay. Pedro Palacios y Yaku Pérez, los nuevos Alcalde y Prefecto a partir de mayo, son los grandes ganadores de la voluntad popular.

“Sería espectacular e histórico que dos personas con líneas políticas diferentes trabajen en conjunto, al revés de lo que ha ocurrido con quienes llegan juntos y a poco se distancian”, opina Palacios sobre las buenas relaciones que espera mantener con el Prefecto Yaku Pérez.

Marcelo Cabrera Palacios y Paúl Carrasco Carpio, candidatos a la Alcaldía de Cuenca, son los grandes perdedores, después de figurar como favoritos y triunfadores en las encuestas que les convencieron a ellos mismos de que lideraban la competencia y creían ser los únicos que disputaban la preferencia del electorado.

La derrota tiene varias explicaciones, empezando por la campaña millonaria que cubrió con sus retratos las fachadas de los edificios de la ciudad, en una ostentación contradictoria con la condición económica del común de las familias cuencanas. Más que una campaña electoral, que priorizara las propuestas de obra pública, semejaba un concurso de retratos como no se ve ni en los certámenes de reinas de belleza.

La enorme publicidad electoral al parecer revertió en contra de los candidatos considerados favoritos

La alianza entre el movimiento Igualdad de Cabrera Palacios y CREO, de Esteban Bernal, para la Alcaldía y la Prefectura, se vio forzada desde el inicio, tanto más que los dos dijeron que no se inspiraba en coincidencias ideológicas sino en estrategias políticas. Era, en definitiva, “meter gato por liebre” al electorado, que no perdonó al fin aquello de que el fin justifica los medios.

Los supuestos fuertes de la campaña –Cabrera y Carrasco-, vigentes en la política azuaya desde inicios del siglo, tenían además del cansancio del electorado, la mancha de sus acuerdos y desacuerdos. En 2014, el uno ganó la Alcaldía y el otro la Prefectura, de manos de sus movimientos políticos –Igualdad y Participa-, que dijeron mantendrían unidad imperecedera. Pero tras el triunfo, vino el distanciamiento y la rivalidad.

Otro gran ganador de las elecciones fue Jefferson Pérez Quezada, en segundo lugar después de Pedro Palacios, por encima de los “favoritos” Marcelo Cabrera y Paúl Carrasco. Fue otra amarga sorpresa para ellos, tanto más que hasta último momento de campaña Carrasco menospreció ofensivamente al campeón olímpico, que no sabía lo que él sí sabía, sobre administrar una ciudad: no era más que “un marchista”, según su criterio.

Elecciones de 2014: Paúl Carrasco y Marcelo Cabrera ganaron la Prefectura y la Alcaldía. Festejan la alianza política, que duró poco

Jefferson fue, además, víctima de juego sucio a través de las redes sociales. ¿De dónde provenía? Fácil es saberlo. Conforme subía en la encuestas, recrudecían los ataques malévolos, grotescos, menospreciadores de la calidad humana del personaje. Pero al igual que el exceso de propaganda, la estigmatización resultó contraproducente y revertió contra sus propis mentalizadores: allí está el resultado aplastante en las urnas, ubicándolos en posiciones secundarias de tercero y cuarto puestos.

Otra sorpresa resultó Gustavo Jara, candidato a la Alcaldía por el movimiento Fuerza Compromiso Social, cuyo líder es Rafael Correa Delgado. Se ubicó en quinto lugar de los trece aspirantes, después de Carrasco, pese a tratarse, el sí, de un ciudadano desconocido en la política. Y más que méritos para la interesante posición, lo que tenía era detrás la imagen de Correa, quien sigue teniendo influencia en la vida nacional. Las elecciones del 24 de marzo fueron un referente para saber si seguía o no con vida el correato en el Ecuador. Y sí que está con vida y al parecer irá recobrando fuerza conforme se debilita su gran adversario: Lenín Moreno.

En el caso de la Prefectura del Azuay, el triunfo de Pachakutik, con Yaku Pérez Guartambel, resultó también una sorpresa y confirmó la voluntad de cambio del electorado. Tampoco constaba entre los favoritos, que lo eran María Cecilia Alvarado y Esteban Bernal. El dirigente indígena y campesino tuvo una campaña modesta en lo económico, pero supo aprovechar de todas las oportunidades para mostrar al electorado sus atributos y capacidades. En los debates con otros candidatos siempre salió bien librado y además sus planteamientos los expresaba con un discurso fácil y hasta agradable.

Cecilia Alvarado, que ejerció la Vice Prefectura con Paúl Carrasco, tuvo en desventaja, precisamente, su proximidad con él, a pesar de que en los últimos tiempos tomó distancias. Por añadidura, en las últimas semanas de campaña fue víctima de la “campaña sucia”, con audios y videos por las redes sociales, para afectar su imagen ante las mujeres, con sus pronunciamientos en temas de género y religiosos, disidentes de posiciones católicas recalcitrantes.

Paúl Carrasco terminó su campaña obsequiando esferográficos en el parque Calderón

De los trece candidatos a la Alcaldía de Cuenca, cuatro nombres calaron en el electorado: Pedro Palacios, Jefferson Pérez, Marcelo Cabrera y Paúl Carrasco. Quizá a ellos se añadiría el de Gustavo Jara, aunque sigue siendo un desconocido. Pero detrás de él siguen candidatos que, salvo dos o tres que ejercieron funciones públicas y tenían trayectoria conocida, vale citarlos para que quede el registro de quienes, en marzo de 2019, fueron candidatos a la Alcaldía de Cuenca: César Piedra (Avanza), Jaime Astudillo (Movimiento Contigo), Juan Campoverde Durán (Sociedad Patriótica), Norma Illares (Moviminto Libertad es Pueblo), Lauro López (Justicia con Conciencia Social), Tarquino Orellana (Concertación), Brandon Tenesaca (Unión Ecuatoriana) y, Jaime Rodas (Adelante Ecuatoriano Adelante). Este último, tiene el mérito de haber ocupado el último lugar y acaso no lo olvidará en su vida.

 

 

Olfato periodistico: En la opinión editorial de la edición de AVANCE de enero de 2019, consta el siguiente párrafo:

El Ecuador entra en tiempos electorales. La rutina democrática se asemeja a otras recientes, pues los más conocidos aspirantes al poder local y provincial son protagonistas desde hace más de diez años.  Otra vez ellos bajan de los pedestales desde los que han reinado y toman la mano del pueblo, ofreciendo lo posible y lo imposible. ¿Pero el electorado, es el mismo? No lo es. Acaso las elecciones de marzo marquen el surgir de una conciencia política articulada al clamor de las renovaciones.