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Yaku lidera una de las marchas campesinas en contra del gobierno de Rafaél Correa, en Quito, ante la vigilancia de la fuerza pública

Le bautizaron Carlos, primogénito de Juan José Pérez Tacuri y Rosa Inés Guartambel Güiñansaca, y el 8 de agosto de 2017 él se cambió a Yaku, palabra quichua que significa Agua, elemento de la naturaleza que es parte de su propia naturaleza de chacarero orgulloso de su ancestral origen

El 24 de marzo, desbaratando a las encuestas, Yaku Pérez Guartambel fue elegido Prefecto Provincial del Azuay. Su nombre armoniza con los que impuso a Ñusta y Asiris –Princesa y Sonrisa-, las hijas de 19 y14 años que le dio Verónica, esposa a la que le mató un cáncer voraz en 2012, dejándolo viudo.

La dura vida campesina le ha forjado un temperamento recio, desde la niñez en la hacienda de más de mil hectáreas de Eduardo Serrano, y la escuela rural Ramón Ulloa de Victoria del Portete, donde aprendió las letras que ignoró el padre que no fue a la escuela y las compartía con la madre, que cursó tres grados.

Yaku revive la infancia cuando conversa. El padre, trabajador de la hacienda, gustaba hacer música con el acordeón que esparcía sones alegres por la tranquilidad del campo, al atardecer o en la noche. Él quería verle a su hijo de sacerdote y la madre, como maestro de escuela. Pero Yaku prefería la música y aún niño soplaba el saxofón en una banda de pueblo, primer paso para ir cuatro años al Conservatorio José María Rodríguez. “Me faltaron dos para graduarme”, dice, lamentando que ya es tarde.

La música le vino heredada del papá, Juan José, con las melodías al acordeón de cumbias, merengues, sanjuanitos, cachullapis y piezas románticas. No terminó los estudios del Conservatorio por ser dos años burócrata del Ministerio de Inclusión Social y Económica, pero sabe de pentagramas y solfeos que los volvió a desempolvar para alegrar la reciente campaña de elecciones.

Los estudios formales los continuó en el colegio nocturno Antonio Ávila y en el Benigno Malo, para seguir Derecho en la Universidad de Cuenca, donde obtuvo el doctorado. Varios años fue docente en las universidades de Cuenca, del Azuay y en la Politécnica Salesiana, pero se retiró para dedicarse a las organizaciones campesinas e indígenas. Dos períodos presidió la Ecuarunari y sufrió los embates del autócrata Rafael Correa –son sus palabras-, que interpuso su influencia para que organismos internacionales cortaran el financiamiento de la entidad, por lo que abrió su oficina profesional para atender casos penales, civiles, de tierras y de aguas.

El trabajo en el sector indígena le vinculó a instituciones internacionales y fue designado Presidente de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), en reconocimiento a la defensa del agua. Además, le invitaron a exponer en universidades de Estados Unidos, Brasil, México y en espacios de las Naciones Unidas, la FAO, en Roma y en París, y en organizaciones de derechos humanos. “Ser chacarero y defensor del agua me gusta y apasiona con el shungo” (corazón), comenta.

Yaku en medio de sus hijas, Asiris y Ñusta, en un paisaje de El Cajas a la orilla de una laguna

   En lo religioso, Yaku se confiesa panteísta que cree en todas las epifanías de la vida presentes en los cerros, en los ríos, en la naturaleza, la Pachamama, pero cuando puede va a misa por acompañar a su madre. “Yo no creo en un dios de imagen antropocéntrica y creo a todos los que creen en Dios”, afirma el hombre que asegura ser amigo de muchos sacerdotes, como el arzobispo Marcos Pérez Caicedo, como lo fue del finado monseñor Alberto Luna.

   Recuerda a su padre, Juan José, que falleció en 2018 después de cumplir un siglo de vida, dejando viuda a su madre, que tiene 70. También a Julio Wilson, el hermano menor que, convertido en médico, anda ejerciendo la profesión en Chile. Se refiere con afecto a Verónica Cevallos Uguña, la esposa de la que enviudó. “Su muerte me marcó un apego de sensibilidad, de ternura, fue como apagarse una luz en mi camino, como quedarme sin piso, en el vacío, para hacer de padre y madre de las hijas que se quedaron huérfanas aún muy niñas”.

En la intimidad familiar con su madre, las hijas y la esposa, Verónica, quien falleció en 2012

   Ella fue apoyo en sus luchas en defensa a los campesinos y la Pachamama y le dio impulso para continuarlas después de que se hubo ido. “En el gobierno de Correa cuatro veces fui tomado preso, apaleado por la policía y una vez fui a dar en el hospital con la fractura en un pómulo, donde me cosieron cuatro puntos…”

   Pero la vida continúa. En agosto de 2013 contrajo matrimonio con Manuela Pick, maestra brasileña de trayectoria política similar a la suya en las filas de Pachakutik. La ceremonia ancestral fue en Quimsacocha en una noche de Junda Quilla o Luna Llena.

   ¿Y qué huella imprimirá en la gestión como Prefecto del Azuay? “Voy a inaugurar la honestidad, con miras a ponerle cero a la corrupción. Es difícil, porque es un monstruo, pero no imposible. Impondré la austeridad, empezando por rebajarme el sueldo a la mitad, pues con alrededor de dos mil dólares mensuales es posible llevar una vida sencilla, austera. Eliminaré el privilegio de los jefes de oficina provistos de carros para su uso personal y hasta para llevar los hijos a la escuela…”

   Y siempre surge el tema de la defensa del agua y la naturaleza: “Trabajaré con amor por la ecología, tratando de que Azuay sea una provincia libre de los desechos plásticos; esto se complementará con la Canasta Popular, para abaratar el precio de alrededor de veinte productos orgánicos en coordinación con centros de acopio. Triplicaremos la gestión actual en materia de riego, con sistemas de aspersión para optimizar el recurso”.

   En vialidad aspira a cubrir de asfalto gran parte de las carreteras de la provincia. El gobierno debe alrededor de 40 millones de dólares al Azuay por venta de las empresas eléctricas y parte de ese dinero destinará a comprar una nueva planta asfáltica. Está consciente de que en cuatro años no será posible asfaltar 3 800 kilómetros de vías bajo responsabilidad del gobierno provincial, pero hará los mayores esfuerzos.

   Pérez recibirá la Prefectura con varias empresas públicas quebradas, como Lactjubones o la de Turismo. “Estudiaremos de inmediato si se hace en ellas una reingeniería o se las elimina, pero en el ámbito turístico es necesario pensarlo bien, porque es preciso que cumpla una gestión positiva en beneficio del Azuay. También aspiro a que podamos entregar cien mil raciones diarias de leche para los niños en la provincia”.

   ¿Y la relación con el  gobierno del Presidente Moreno? “Cuando asumió el poder promovió un diálogo, pero no llevó a nada. Creo en la necesidad de tender puentes, de dialogar sobre propuestas sustentadas en lo técnico y en lo jurídico, para que nos entreguen asignaciones. Pero si no se cumple, reactivaremos las herramientas de la lucha social, empezando por la Asamblea Provincial que promovería una minga interinstitucional con los gobiernos municipales, las organizaciones sociales y las comunidades”.

   ¿Qué le dice al pueblo azuayo luego del triunfo electoral? “Le invito a que me ayude a gobernar, con sugerencias que serán oídas. Siempre aceptaré las críticas constructivas que contribuyan a resolver las necesidades del Azuay”.

   El apresurado diálogo con Yaku es al otro día de su triunfo electoral. En la oficina profesional de abogado, en las calles Honorato Vázquez y Hermano Miguel, decenas de personas pugnan por saludar al personaje, convertido en autoridad provincial, en premio a las luchas en defensa de las comunidades rurales de todo el país.

No a la minería metálica

   Yaku Pérez ha liderado a nivel nacional campañas en defensa de la naturaleza, del agua, y en contra de la minería, logrando que en el cantón Girón se consultara el 24 de marzo al pueblo si aceptaba o no la minería metálica en las fuentes de agua.

   La respuesta en contra de la minería fue del 80% de los votos. “Obtuvimos una doble victoria en el Azuay –dice-. Fue un triunfo emblemático el pronunciamiento del NO a la minería en Quimsacocha. Esta respuesta se proyectará a nivel internacional en este mundo globalizado, pues constituye una luz en las tinieblas de otros países donde la explotación de los minerales metálicos invade y corrompe”.

   ¿Y qué pasará en los tribunales internacionales a los que acudirá la compañía minera? “Las demandas serán contra el Estado, para que les devuelva el dinero invertido en los trabajos realizados, pero no serán explotadas las minas de Quimsacocha porque ganó el pueblo soberano en la defensa del agua, del agua que es reconocida en el mundo como un derecho humano”.

“Voy a inaugurar la honestidad, con miras a ponerle cero a la corrupción. Es difícil, porque es un monstruo, pero no imposible. Impondré la austeridad, empezando por rebajarme el sueldo a la mitad, pues con alrededor de dos mil dólares mensuales es posible llevar una vida sencilla, austera. Eliminaré el privilegio de los jefes de oficina provistos de carros para su uso personal y hasta para llevar los hijos a la escuela…”

   El Prefecto elegido anuncia que desde el gobierno autónomo que va a presidir, reforzará las acciones para declarar al Azuay provincia libre de la minería metálica. Lamenta que el 25% de la superficie del cantón Cuenca ha sido concesionado a las empresas mineras que andan tras el oro y la plata guardada en las entrañas de la Pachamama.

   En su oficina modesta, estrecha, hay estantes de libros jurídicos de su habitual consulta. Entre ellos siete son de su autoría: Introducción al Derecho Parlamentario, La Asamblea Constituyente, Justicia Indígena, La Consulta Popular, Consultas Comunitarias y, La Resistencia. Yaku Pérez Guartambel es, pues, mucho más que el “humilde chacarero” como él suele calificarse.