Edificio del Banco del Azuay, hoy sede de la Alcaldía de Cuenca, en cuya planta baja funcionaba la bóveda de seguridad con cientos de casillas arrendadas para tener a buen recaudo bienes y tesoros de instituciones públicas y personas particulares

Un casillero del desaparecido Banco del Azuay guardó joyas y bienes que habrían pertenecido a Georgina Cazorla Arízaga, dama cuencana que habría puesto a buen recaudo sus fortunas, pero falleció súbitamente sin que los familiares supieran del “escondite” del que hallaron una pista en la revista AVANCE

Desde siempre, el ser humano ha buscado sitios seguros donde guardar sus fortunas, tesoros y secretos. Las alcancías, los “entierros”, las bóvedas de seguridad bancaria o los paraísos fiscales protegen los caudales patrimoniales.

Pero a veces los afortunados van de esta vida sin dejar noticia de cuanto acumularon con avaricia o previsión hacia un futuro incierto, de repentina anticipación. Y vienen las incógnitas sobre el paradero de los preciados capitales.

¿Qué fin tendrían las joyas, cheques, letras de cambio, documentos de valor cultural, histórico o económico que permanecían en decenas de casilleros de seguridad del Banco del Azuay y fueron “descubiertos” hace casi 30 años, en una diligencia de constatación, porque los propietarios dejaron de pagar el arrendamiento?

En agosto de 1989 el Banco del Azuay, según el “Reglamento para el arrendamiento y manejo de casilleros o cajas de seguridad para depósito de bienes”, notificó por la prensa a los dueños de casilleros que no respondieron a sus requerimientos, con la apertura de los mismos, lo que se produjo en septiembre de ese año.

En la apertura participaron delegados del Banco del Azuay y de la Superintendencia de Bancos, un notario y un artesano contratado para descerrajar las cajas metálicas y de madera. En la presente nota periodística se aborda el caso del casillero número 48, de metal, del que se dice “sin poder determinar su dueño”.

Puerta de acceso a la bóveda, con cerraduras provistas de claves para la apertura.

No obstante, del acta respectiva, se desprenden nombres con indicios sobre la identidad de los dueños y sobre los cuales hay pistas que han despertado interés de sus familiares. El casillero 48 fue uno de las decenas de abiertos, entre ellos el que tenía las coronas de oro de la Virgen del Rosario y la del poeta Remigio Crespo Toral, recuperada mediante un allanamiento judicial luego de que en mayo de 2015 la revista AVANCE diera cuenta documentada de su ubicación, a manos de la comunidad dominicana. Este “hallazgo”, precisamente, indujo a seguir la pista de otros bienes.
La revista tiene copias notariadas de las actas de apertura de aquellos casilleros, uno de los cuales corresponde a un propietario no identificado, pero que podría presumirse, una vez que el hermano de una persona citada en el documento, fallecida hace alrededor de 35 años, acudió a este medio buscando información sobre el tema. Allí nació el interés periodístico que podría esclarecer incógnitas o misterios sobre una posible fortuna.
Georgina Cazorla Arízaga, nacida hacia 1930, luego de jubilarse como funcionaria del Instituto Ecuatoriano de Telecomunicaciones (IETEL), se había dedicado al negocio de las joyas, que las hacía fabricar con oficiales en sus domicilios.

Era un negocio al por mayor. Ella recorría por ciudades del país, especialmente Quito y Santo Domingo, llevando los aretes, anillos, pulseras, cadenas de oro, piedras preciosas y más productos de orfebrería, para la distribución y venta.

Georgina Cazorla, dama que falleció hace alrededor de 35 años, dejando valiosos tesoros en un casillero, sobre cuyo paradero no hay información oficial definitiva.

“Era un negocio próspero”, afirma José Cazorla, su hermano, quien guarda dudas sobre el destino de la que pudo ser una fortuna de cuyo paradero no han logrado obtener información los familiares de Gerardina, fallecida en 1984, dejando en la incógnita sus caudales, fruto de tres décadas de entrega al por entonces próspero negocio de las joyas.

Ella era tercera entre cuatro hermanas y cuatro hermanos. Pasada de los cuarenta, contrajo nupcias con Eduardo Arellano, mayor a ella al menos con veinte años. Para él era el segundo matrimonio, al que seguiría un tercero, cuando enviudó de Georgina.

¿Qué hará ahora José Cazorla –pasado de los 70- para dar con los bienes ocultos de su hermana Georgina o al menos saber qué pasó con ellos? Entre la curiosidad y el interés, una inquietud creciente se acumula en su mente y piensa que nunca es tarde para buscar la verdad sobre algo que a él y sus familiares les ha intrigado mucho tiempo. Cree haber encontrado en archivos de AVANCE la punta de un ovillo de oro.

Georgina murió súbitamente y cosa igual sucedió dos años después con su esposo. No dejaron herederos. Cuando en 1989 el Banco del Azuay convocó por la prensa a los dueños de los casilleros de seguridad en mora de arrendamiento, ya los dos estaban en sus tumbas. La caja Nro. 48 con caudales que podrían pertenecer a uno de los dos, o a ambos, tenía escondidos sus tesoros que aún se ignora adónde fueron.

Según el Reglamento para el arrendamiento y manejo de los casilleros, cuando el banco “conozca del fallecimiento del arrendatario de un casillero o caja de seguridad no podrá permitir el acceso a tal caja o casillero a persona alguna, salvo orden judicial expresa”. Los familiares de Georgina ignoraban del casillero Nro.48 en el Banco del Azuay.

El artículo 12 del Reglamento determina que “en el curso del décimo año a partir de la fecha de la apertura de los casilleros, el banco hará una última notificación por la prensa a los titulares de dichos casilleros, indicando que al término de ese año, procederá a subastar los valores y bienes que han permanecido en los paquetes a nombre de ellos y bajo su custodia”.

¿Se cumplió la disposición antedicha? José duda y guarda la esperanza de que eso no hubiera ocurrido. El Reglamento, publicado el 8 de abril de 1968 en el Registro Oficial Nro. 353, señala que “El remate podrá realizarse por iniciativa del banco, de la Superintendencia de Bancos o de la respectiva Junta Central de Asistencia Social”. Al momento el Banco del Azuay y la Asistencia Social son instituciones que ya no existen.

Una ligera hendija permite avizorar una posibilidad de reclamo: el Artículo 22 del Reglamento señala: “Los casos no consultados en el presente reglamento así como los que produjeren dudas en la práctica, serán resueltos por el Superintendente de Bancos”.

Queda a los familiares de doña Lidia Georgina Cazorla Arízaga el derecho de investigar y amparándose en pruebas y disposiciones legales, conocer adónde fueron a parar los tesoros del casillero número 48 del Banco del Azuay.

Por el interés periodístico que reviste el tema, se inserta a continuación el acta de apertura del casillero 48, donde consta en detalle todo su contenido. ¿Qué valor tienen estos bienes, desde el punto de vista económico, o afectivo? Queda pendiente averiguarlo… Acaso en la Superintendencia de Bancos o en archivos y bodegas de la fenecida Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) podrían encontrarse misteriosas claves.

Del acta de apertura del casillero Nro. 48 se desprende la cantidad de joyas y testimonios de valor que reposaban al interior, bienes que permanecieron bajo custodia del Banco del Azuay, entidad financiera que desapareció hace casi dos décadas. ¿Dónde estarán ahora? ¿Hay alguien que pueda reclamarlos?

ACTA DE DILIGENCIA DE APERTURA DE CASILLERO

En la ciudad de Cuenca, capital de la Provincia del Azuay, República del Ecuador, a las nueve horas treinta minutos del día de hoy miércoles seis de septiembre de mil novecientos ochenta y nueve, en el local de la Casa Matriz del Banco del Azuay, con el objeto de cumplir con el Reglamento para Arrendamiento de Casilleros de Seguridad, expedido por el Superintendente de Bancos y publicado en el Registro Oficial Número trescientos cincuenta y tres del ocho de abril de mil novecientos sesenta y ocho, y una vez que se han realizado todos los trámites de Ley, especialmente los establecidos en el artículo once del referido reglamento, con la presencia del Delegado de la Superintendencia de Bancos, Sr. Pablo González Vintimilla, el representante del Banco del Azuay, Sr. Patricio Sánchez Sarmiento, Gerente de Operaciones Casa Matriz, y el Suscrito Notario Público del Cantón, doctor René Durán Andrade, nos constituimos en la bóveda principal del Banco y procedimos a abrir el Casillero Número CUARENTA Y OCHO de metal, sin poder determinar su dueño, se encontró: Tres paquetes de papel blanco dentro de una funda plástica. En el primero, se encontró diez cadenas aparentemente de oro, insertadas en un imperdible, en el papel que las envuelve se lee que pesan setenta y un gramos con siete décimas. En el segundo paquete: Seis pulseras aparentemente de oro, el papel que las envuelve se lee que pesan cincuenta y ocho gramos. En el tercero, cuatro collares aparentemente de oro en cuya envoltura se lee que pesan ciento seis gramos con cuatro décimas. También se encuentran ocho fundas de papel numeradas, en algunas se lee detalles manuscritos , pero no coinciden con su contenido. En la primera funda pequeña se encontró, una funda blanca a colores con una cadena aparentemente de oro, La segunda funda de color rosado contiene: Un par de aretes con una ave, seis perlas cada una y tres piedras rojas. Un par de aretes de filigrana con seis perlas y una piedra azul cada uno. En la tercera funda de color verde se encuentra un par de aretes pequeños con piedra roja en la mitad. Un par de aretes pequeños con cinco perlas el uno y cuatro el otro y una piedra cristalina en la mitad, faltan dos perlas en el uno y una en el otro. Una crucecita con piedra azul, el travesaño de la misma se halla roto.  En la cuarta funda, color rosado se encontró: Una esclava aparentemente de oro. Una cadena y un colgante de toro. Una cadena con colgante de cruz con tres travesaños (Papal). Una cadena y un colgante de letra c. En la sexta funda, color verde, se encuentra un juego de aretes y un anillo de motivos precolombinos. Un par de aretes con cinco piedras azules al centro y tres hojas. Un anillo de perla. Un anillo con piedra violeta. Un anillo con piedra azul. En la séptima funda color verde, se encontró: Un colgante estrella de David. Un par de aretes motivos precolombinos. Un anillo con motivos precolombinos. Un par de aretes con piedra verde. Un colgante con letra W, Un aro con nombre Mauricio Bonilla. Una cadena rota. Un anillo con piedra café. Un par de aretes regados de perla. Una manilla con cinco perlas. Un anillo delgado con tres piedras rojas. Un anillo blanco con dos piedras azules. Un anillo dorado con dos piedras azules. Un par de aretes de tres piedras verdes. Un anillo blanco de corazón con una piedra negra al centro. Dos juegos de aretes y un anillo de perlas. Dos anillos dorados con perlas. Un anillo blanco con perla y piedra roja. Un anillo blanco con perla y dos piedras cristalinas. En la octava funda, de color rosado se encontró: Un anillo con nombre Fernando. Un colgante de desnudo. Una esclava. Una cadena blanca. Un elefante verde. Un pescado rosado. También se encontró un cofre blanco de plástico con las letras K.H.3. El mismo que contiene: Un par de argollas. Un reloj de mujer marca Zodiac. Un llavero con iniciales E.A.C. Un anillo con iniciales E.A.C. Una medalla de la Virgen Auxiliadora y Corazón de Jesús. Un anillo hombre de piedra azul. Un anillo hombre motivo precolombino. Un par de broches hombre motivo precolombino. Un llavero con las iniciales E.A.C. Un “Recuerdo Padrinos”. Un juego broches y prendedor hombre con piedras negra. Una manilla de seis perlas negras. Un anillo con las iniciales N.M.V. Un collar de diecisiete perlas. Un prendedor de corbata con una perla. Un anillo piedra rosada y una a cada lado cristalina. Un aro de matrimonio delgado. Un par de aretes con piedra azul. Un juego de anillos y aretes sin asa. Un juego de aretes y anillo con piedra verde. Un juego de aretes y anillo de seis piedras cristal cada uno  y una perla negra al centro. Un juego de aretes y un colgante de una perla, cada uno y cuatro piedritas cristalinas. Un par de aretes de tres perlas cada uno. Un par de aretes de piedra verde. Un par de aretes de dos perlas cada uno. Un juego de aretes y un anillo de una perla cada uno con piedras rojas. Un juego de manilla, aretes y anillo de coral rojo. Un par de aretes con piedras celeste-verde. Una cajita de Corazón de Jesús y un niño adentro. Un juego de anillo aretes y colgante, con piedra negra. Un par de aretes dorados. Un anillo de perlas y tres piedritas cristalinas faltando una. Un broche con piedra violeta-azulado. Un anillo piedra habana y cinco piedritas pequeñas cristalinas. Un anillo de perla y doce cristalinos pequeños. Un anillo con una perla cristalina al centro y dos aretes. Un anillo piedra negra. Un anillo piedra rosada. Un anillo piedra azul marino. Un par de aretes con piedras verdes azuladas. Un juego de aretes y colgante de una perla plomiza. Un par de aretes de tres perlas cada uno. Un juego de arete y anillo de piedra verde y un colgante. Un anillo forma triángulo de perla negra. Un anillo de piedra ovalada negra. Un anillo de perla. Un anillo piedra azul y diez pequeños cristalinos. Un anillo piedra azul verdosa. Dos asas y un palito. Un anillo y un colgante de piedra verde. También se encontró una cajita de metal con flores que contenene: Un juego de aretes anillo y prendedor de piedras de colores. Un juego de collar de diecisiete perlas negras, aretes y anillo. Un prendedor dorado. Una cadena y un colgante con piedra azul-verdosa. Un juego de aretes y colgante de piedra habana. Una manilla de seis perlas. Un collar con cinco piedras verdes. Un colgante de perla y hoja dorada. Un collar de ocho perlas y nueve piedras verdes. Un anillo de piedra plomiza. Un anillo de perla y una piedra verde, falta una piedra verde. Una cruz con cuatro perlas una piedra verde y falta una perla. Un juego blanco de aretes y un anillo con perla. Un juego de aretes, collar y un anillo blanco con piedras moradas. Un collar blanco  con piedritas cristalinas. Un par de argollas con piedritas azul marino. Un juego blanco con piedra verde de: manilla, aretes y anillo. Un juego blanco con piedra azul marino de aretes y anillo. Un juego blanco de aretes y anillo con piedras cristalinas. Un juego Blanco con piedritas rojas, de aretes y anillo. Una cadena con un signo zodíaco. Una crucecita con siete piedritas azules. Un anillo con seis piedritas verdes y varias cristalinas. Un anillo con piedra azul al centro. Un collar con una piedrita verde en cada rosita. Un par de aretes de media luna con seis piedritas verdes cada una. Un colgante pequeño con una piedrita roja al centro. Un anillo con una piedrita verde grande y dos pequeñas y seis piedritas cristalinas. Una perla suelta. Un pedazo de cadena. Se encontró también una caja dorada que contiene: una esclava hombre grabada Eduardo. Un llavero con las iniciales E.A.C. Un prendedor con una E. Un collar grueso con dos campanas. Una leontina con iniciales E.A.C. Una manilla con dos campanas. Un broche con perla azul-verdosa. Tres manillas gruesas. Un collar grueso. Un permiso de conducir de Georgina Cazorla. Una letra de cambio a favor de Georgina Cazorla por el valor de cuarenta y tres mil sucres. Leída que fue la presente acta por el Notario, los intervinientes se ratifican en su contenido y firman por cuadruplicado para su constancia en la ciudad de Cuenca, siendo las trece horas de la fecha arriba señalada. Se agrega a continuación los documentos habilitantes que acreditan la personería de los Delegados que comparecen.

SR. PABLO GONZALES VINTIMILLA
Delegado de la SuperBancos


SR. PATRICIO SANCHEZ SARMIENTO
Delegado del Banco del Azuay


DR. RENE DURAN ANDRADE
Notario Público del Cantón Cuenca