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 En la Cámara de Comercio y en la más antigua cooperativa de ahorro y crédito fundada en Cuenca están las principales ejecutorias de un cuencano que ha cumplido una labor de proyección social sin ostentar de sus emprendimientos

Personaje es quien sobresale del común de las personas. Eduardo Malo Abad llegó a esa posición sin buscarla, por méritos propios: su vida es una obra destacada al servicio de la sociedad.

El 19 de febrero le homenajeó la Cooperativa de Ahorro y Crédito Alfonso Jaramillo León, la primera entidad financiera de su ramo creada en 1963 en Cuenca, de la que fue presidente 26 años, hasta jubilarse. El evento hizo “redescubrir” a quien, como dicen los noticieros, llevó un perfil bajo, para no hablar del hombre sencillo, discreto, ajeno a la vanidad y la ostentación.

AVANCE le buscó para conocer de su voz los trajines, experiencias y anécdotas de su vida. Un diálogo cordial, franco, contrastante entre el recato al hablar de sí mismo y los logros obtenidos en provecho de los demás: “he tratado de colaborar de la mejor manera con la gente en cualquier puesto en el que me he debido desempeñar”, dice, embebido en principios cooperativistas.

Tiene 75 años cumplidos en diciembre de 2018. Y recuerda que cuando estudiante en el colegio jesuita Rafael Borja, siempre fue dirigente estudiantil, pues gustaba del liderazgo para apoyar a los compañeros y a la institución educativa. Luego se dedicó al comercio y se entregó a esta actividad por toda la vida, alternando con la gestión de liderazgo en el sector.

Ajeno a la política, tampoco fue del todo extraño a ella, pues atraído por amigos de intensa vida pública, en los años 80 del siglo pasado fue elegido concejal de Cuenca y también un período ejerció de diputado alterno del Azuay por el Partido Demócrata, partido de efímera presencia, como tantos otros, en la historia ecuatoriana de ayer y de hoy.

Eduardo Malo, presidente del la cooperativa CAJA, tercero desde la derecha, con miembros del consejo directivo de la entidad, en los últimos tiempos de su gestión

Sin intereses particulares ni sectarios, afirma que es principio rector de su vida servir a los demás y apoyar las iniciativas de interés colectivo, de donde provinieran. “Como ciudadano y dirigente gremial mantuve relaciones de apoyo a los gobernantes, en tiempos democráticos o de dictaduras, en cuanto fuera de beneficio público”, dice con el tono moderado de quien no precisa ser enfático para convencer de su sinceridad.

Y a propósito, recuerda algo anecdótico. A mediados de los años 70 del siglo XX, época de dictadura, el coronel Guillermo Durán Arcentáles era Jefe Civil y Militar del Azuay y guardaba con él relaciones de reciprocidad como Presidente de la Cámara de Comercio. El militar le invitó a su despacho y le hizo una propuesta graciosa, pero muy seria. Le pidió que fuese Comandante del Cuerpo de Bomberos. Eduardo Malo se sorprendió y no pudo menos que agradecer el honor y excusarse, pues nada sabía de mangueras ni de apagar incendios, pese a que su padre, también Eduardo, promovió la creación de la institución bomberil en 1944, luego de un gran flagelo.  

El coronel, que a poco sería general y miembro del triunvirato que gobernó hasta 1979, le insistió con ínfulas de mandato, pues los ciudadanos no podían eludir la obligación de asumir las funciones que se les asignara. La cita llegó a buen término, cuando el militar aceptó el nombre que Eduardo sugirió para el cargo: Efraín Vázquez Tálbot, quien hacía años vestía con gran merecimiento la casaca roja, y la seguiría usando hasta la jubilación.

El trabajo en el sector mercantil, como afiliado o dirigente, está entre lo que más satisfacciones le deparó su vida. Entre 1973 y 1990 ejerció la Presidencia de la Cámara de Comercio por cuatro períodos, en un total de ocho años. La construcción del edificio de la Cámara, en el sector de El Ejido, calle Federico Malo, es una de sus ejecutorias importantes.

Pero la Cooperativa de Ahorro y Crédito Alfonso Jaramillo León es la entidad a la que más años estuvo ligado, primero en el antiguo edificio de la Cámara de Comercio, en la calle Córdova, que pasó a propiedad de la Cooperativa cuando la Cámara fue a su nueva sede. El crecimiento de la Cooperativa, le impulsó a adquirirle un local amplio y adecuado donde instalar la sede matriz, que está desde 2016 al extremo occidental de la calle Gran Colombia, también por su iniciativa.

El trabajo en el sector mercantil, como afiliado o dirigente, está entre lo que más satisfacciones le deparó su vida. Entre 1973 y 1990 ejerció la Presidencia de la Cámara de Comercio por cuatro períodos, en un total de ocho años. La construcción del edificio de la Cámara, en el sector de El Ejido, calle Federico Malo, es una de sus ejecutorias importantes.

En marzo de 2018, Eduardo Malo se jubiló en la Cooperativa. “Cuando inicialmente estuve ligado a ella, en los años 70, había cuatro empleados, llegando a 97 al momento de separarme, lo que demuestra el crecimiento de la entidad, para servir a alrededor de 15 mil socios”, comenta.

La jubilación no significa descanso en la trayectoria del personaje dedicado, desde la adolescencia, al sector comercial. Más bien, ha sido oportunidad para retomar la empresa propia, Suministro de Productos Químicos (SUPROQUIM), que la creara hace 35 años y de la que es Presidente, mientras Eduardo, el hijo, es su Gerente. Es una empresa importadora de materias primas destinadas al sector industrial de Cuenca.

El personaje se confiesa satisfecho de lo realizado en su vida personal y de servicio a la sociedad. Por dos años, de 1994 a 1996, presidió la Cámara de Comercio Ecuatoriano Americana, experiencia que le abrió oportunidades en beneficio del sector productivo local. En lo personal, lo más grato es haber constituido su hogar a partir del matrimonio en 1964 con Lía Torres Peña, para hacerse padre de tres hijas y un varón, a partir de quienes la cuenta familiar se ha multiplicado con diez nietos y dos bisnietos.

El personaje y su esposa, Lía Torres Peña, y sus hijos, en en seno familiar

Al evocar a la familia, Eduardo expresa la satisfacción mayor de su vida, que se inició con la anecdótica tradición prematrimonial de la juventud de entonces, de sacar a la novia para apurar el matrimonio. “Cómo he de olvidar –comenta en tono de recuerdo y felicidad- que la misa nupcial la celebró el arzobispo Manuel de Jesús Serrano Abad, el 17 de febrero de 1964, y fue la primera misa que él la ofició en español, pues el Vaticano acababa de abolir las celebraciones en Latín”.

El homenaje a Eduardo Malo, la noche del 19 de febrero anterior, fue una demostración de afecto y gratitud para el personaje, de los   directivos y socios de los sectores productivos de Cuenca, pero especialmente de los personeros, empleados y socios de la Cooperativa Alfonso Jaramillo León, entidad a la que más tiempo sirvió y la dejó consolidada, segura y con emprendedores planes para el futuro.

“Muy merecido, querido Eduardo, amigo y compañero, el homenaje que os brinda la Cooperativa Alfonso Jaramillo León. Cuando un reconocimiento es acto de justicia, las personas e instituciones que lo confieren son tan honradas como quien recibe el homenaje. Que vuestro nombre quede grabado más que en el recuerdo de una imagen o de un discurso, en la perpetuidad de la memoria de las presentes y futuras generaciones. A todo Señor, todo Honor”, dijo el Presidente de la Cooperativa, aplaudiendo la gestión de su antecesor.

   El busto de Eduardo Malo, esculpido en bronce, fue develizado durante el homenaje que se le tributó la noche del 19 de febrero en el Centro de Convenciones Mall del Río, con la asistencia de autoridades cuencanas, representantes de los sectores productivos e invitados por la Cooperativa Alfonso Jaramillo León, que él la presidió por 26 años.

 

Premios para Emprendedores


La Cooperativa Alfonso Jaramillo León, antes del homenaje a su ex Presidente Eduardo Malo, premió a cuatro proyectos ganadores del concurso de emprendedores “Encaja tu Proyecto”, destinado a apoyar iniciativas de jóvenes emprendedores a quienes la Cooperativa hará seguimiento para que las conviertan en realidad. El Gerente de CAJA, Iván Astudillo Córdova y Alejandra Peña, de la fundación Aweik, son promotores del concurso.

También, en la ceremonia en el Centro de Convenciones Malll del Río, se develizó un busto de Eduardo Malo, cuya vida y obra y sobre todo su dedicación a la Cooperativa, para situarla en el estado que está hoy, fueron destacadas por el Presidente de la entidad, Gabriel Bermeo.

Los emprendimientos premiados fueron Ecompake, con una mención más 500 dólares, por su propuesta de sustituir envases plásticos con desechables biodegradables. El proyecto GOTA, tercer premio, de 2.500 dólares, relacionado con purificación del agua mediante procedimientos económicos competitivos con el agua embotellada; el segundo premio, de 4 mil dólares, para el proyecto Doctor Pro, para facilitar la relación de los médicos con los pacientes. El primer premio fue para el proyecto TINAMI MD-1, que facilita mediante procedimientos informáticos la relación de los músicos con los instrumentos musicales.

En el concurso “Encaja tu Proyecto” participaron 250 proyectos, de los cuales se los seleccionó 11 y premió a cuatro, en el evento del 19 de febrero, cuando los representantes finalistas expusieron ante un jurado sus proyectos. La Cooperativa CAJA y la fundación Aweik promueven las iniciativas emprendedoras, para estimular la creatividad empresarial de los jóvenes y abrirles caminos para la realización.