Entre 1996 y 2006 el país estuvo al borde del colapso por la inestabilidad y cambio de gobiernos, pero los consejos provinciales salvaron la democracia con su gestión en las principales actividades administrativas e iniciativas de obra pública, según dirigente de los organismos autónomos descentralizados

Edwin Miño Arcos, Director Ejecutivo del Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador (CONGOPE), expuso para AVANCE temas de actualidad e interés sobre los gobiernos autónomos provinciales del país y las autoridades electas que asumen el 14 de este mes. Abogado, es doctor en administración pública y especialista en gestión local. Fue Gerente de Pensamiento Político en la Secretaría Nacional de Gestión de la Política y Secretario Sectorial de Desarrollo Económico en el gobierno provincial de Pichincha. Propulsor de las nuevas centralidades, critica el centralismo que ignora las realidades propias de cada localidad regional, provincial y parroquial del Ecuador

¿Qué temas fundamentales deberá abordar el CONGOPE con las nuevas autoridades provinciales?

En sus primeros cien días de gestión les acompañaremos en tres temas: el primero, sobre el fortalecimiento de capacidades de los gobiernos provinciales y responder todas las demandas legales. Hay un presupuesto prorrogado por aprobarse en el primer mes, como el Plan Operativo Anual (POA), el de adquisiciones, de compras públicas, de inversiones, e iniciar los planes de ordenamiento y desarrollo territorial. Son acciones inmediatas,  del 14 de mayo al 14 de junio.

Lo segundo es el pacto territorial y reformas al COOTAD, que están en la comisión de gobiernos autónomos descentralizados de la Asamblea. En el marco del pacto territorial están las nuevas centralidades, cuyas acciones no van hacia un nuevo cetralismo del ejecutivo, para afrontar por ejemplo, los problemas en minería, los libres aprovechamientos, el tema del diesel o los planes viales y de riego.

En el tercer grupo, los temas de coyuntura, las deudas del gobierno central y los problemas de gestión, sobre lo que tratamos ampliamente en una reunión con los prefectos electos el 17 de abril.

Edwin Miño, Presidente Ejecutivo del CONGOPE

¿Qué saldo a favor, o adverso, dejaron diez años del gobierno anterior a los gobiernos provinciales del país?

Lo positivo, la Constitución del 2008, que redefinió la estructura del Estado con el COTAD que, a partir de 2010, ordenó la forma de intervención en territorio. Creo que hubo una superación al centralismo, aunque se ha estancado esta nueva figura que yo llamo de las nuevas centralidades. Más allá de lo positivo lo que necesitamos es el nuevo pacto territorial, que implica la incorporación del sector privado al desarrollo local, la profundización de la descentralización, apuntando a la descentralización fiscal y mayor coordinación horizontal y vertical entre los cuatro niveles de gobierno. Considero que el ejecutivo es un cuarto nivel de gobierno por la intervención en los territorios de la cooperación internacional y las capacidades del endeudamiento local. Recordemos un antecedente importante: de 1996 a 2006 los gobiernos locales sostuvimos la democracia y evitamos la desintegración del país y gracias al COOTAD y la nueva constitución nos consideremos gobiernos autónomos descentralizados, el gobierno intermedio.

¿Algo negativo de la década de Correa?

Las centralidades, con ministros que si bien tienen rectoría, creen que pueden influir sobre la estructura de lo local. No es que no queremos dar información o no ser supervisados –somos los más supervisados por la Contraloría y compartimos la visión del Contralor Pólit sobre una nueva estructura de control-. El gobierno anterior no comprendió que tenemos un espacio de desarrollo que debe ser respetado de acuerdo a cómo se pronuncian los territorios. Y hoy es tan diversa la forma como se pronunciaron que es preciso empatar super bien las demandas de territorio con las ofertas de campaña y los recursos de los alcaldes, prefectos y juntas parroquiales. Las deudas del IVA, que Correa dijo que solucionaría, no solucionó, y también el Presidente Moreno lo ha dicho, pero no se atiende y seguimos impagos por más de 40 millones de dólares en los últimos dos meses del IVA. Nadie quiere ir contra el SERCOP, pero para desarrollar el comercio local tiene que haber preferencia para la economía popular y solidaria. Una ferretería de Palora no va a vender el cemento al precio del gran distribuidor de Quito  o Guayaquil. Hay cosas que se han hecho bien, pero hay que mejorarlas.

¿Los gobiernos locales han sostenido la democracia?

Entre 1996 y 2006 hubo aproximadamente 10 presidentes entre interinos, destituciones de presidentes, vicepresidentes que no asumieron por interpretaciones de la Constitución… La aplicación de ajustes económicos comienzan en el año 82 pero en el 94, con reformas que dejaron en libertad al sistema financiero, desembocó en la crisis económica e institucional de 1999 y los gobiernos locales hacíamos educación, salud, repartíamos textos escolares, algo de vialidad. Hacíamos todo, porque no había gobierno central y estábamos a punto de caer en un estado fracasado. Diez presidentes en diez años es el mejor símbolo y la estabilidad de los gobiernos locales permitió su participación en todos estos temas.  Si revisamos la historia vemos  que los GADS evitaron la desintegración del país. La comunidad no tenía a quién recurrir. No había Ministerio de Educación y vivíamos en paros y huelgas de maestros; no había ministerio de Salud, y los gobiernos locales, municipios, juntas parroquiales y prefecturas con la nueva constitución del 2008 y con el COOTAD, hicieron un proceso más allá de institucionalización, pero ya cumplió su ciclo y es necesario dar un paso adelante.

¿Cómo interpreta los resultados electorales de marzo en los gobiernos provinciales?

Me preocupan lo permisivo del Consejo Nacional Electoral para la inscripción de tantos candidatos, de tantos movimientos y partidos, y la visión pendular que tiene el Ecuador. 278 movimientos, 56% de ellos locales. Tenemos un cantón en la provincia de Pichincha con 22 candidatos a la alcaldía. Si se hubiese cumplido el requisito del padrón electoral mínimo, no sacaron ni esa votación, lo que quiere decir que hubo gente que seguramente firmó para constituir un movimiento local y no votó por ellos o, qué pasó con esas firmas?  80.460 candidatos para 5.600 cargos iba a dar impredecibles resultados a nivel nacional y poca legitimidad electoral, con ganadores de mínima votación y pocas mayorías. Pero así es la democracia y los territorios hablaron. A futuro lo que queda son las reformas al Código de la Democracia con principios ideológicos, que partan de lo local, con una visión estratégica de lo nacional, con procesos de participación ciudadana y de democracia interna para depurar los movimientos, con visión ideológica provincial o nacional, con participación ciudadana y democracia interna, para evitar tantos movimientos y lograr mejor calidad de la democracia.

¿Cómo se prevén las relaciones entre gobiernos provinciales y el nacional en los próximo años?

El Presidente Moreno es un Presidente de diálogo que en estos días se reunirá con los prefectos y las prefectas electas. Allí veremos la acción que prevén los gobiernos provinciales en perspectivas y las acciones desde el gobierno.  Hay un equipo sumamente fuerte de contacto con los GADS, como es la Ministra María Paula Romo y la subsecretaria Camila Moreno. Tenemos bastantes espacios para el diálogo yo de construcción de nuevos objetivos nacionales que podríamos aportar desde lo local.  Me preocupa el proceso que se dio, desde una perspectiva de supuesto ahorro, que no significa ahorro, al unificar el ministerio del Interior con la Secretaria de la Política, porque la primera tenia una acción directa a nivel ministerial con los GADS. La fusión parece que no da un interlocutor válido, pero creemos que si se establece un mecanismo directo con Presidente, superaríamos este problema.

¿Cuál es su opinión sobre el GAD provincial del Azuay en tres períodos del Prefecto Paúl Carrasco?

   Se está cerrando un ciclo entre 14 y 18 años en Pichincha, Tungurahua, Azuay, Cañar. En los dos últimos periodos, me refiero a Carrasco como al Baroja y Pepito Naranjo en Tungurahua, son prefecturas con cinco años de vigencia.  Hoy las prefecturas bajan a cuatro años, el 20% es un año menos de gestión. Ellos estuvieron en la evolución entre el consejo provincial y el gobierno provincial.  Esa evolución tiene que terminar e ir hacia el nivel intermedio del gobierno es fundamental. Nos tocó vivir una etapa de supervivencia de la democracia, los diez años del presidente Correa en los que el Azuay vivió en la oposición la mayor parte del tiempo y hoy hemos vivido dos años de dialogo, de construcción de espacios, pero de nada servirá si no nos proyectamos hacia el  futuro….

¿Qué temas gubernamentales están pendientes de atención para los gobiernos provinciales, desde cuándo?

   Hay una deuda de 313 millones de dólares del gobierno central, con dos mecanismos establecidos como forma de pago. Está pendientes 116 millones de las acciones de las empresas eléctricas; hay problemas con los libres aprovechamientos en el tema del diésel, hay problemas de cooperación, de legislación y una sobreatribución en algunos entidades del gobierno central… En el nuevo pacto territorial faltan acuerdos de articulación horizontal y vertical.

En el mandato del Presidente Lenín Moreno, cómo han sido las relaciones con los gobiernos provinciales?

   Somos muy respetuosos del gobierno del Presidente Moreno, pero tuvimos lamentablemente una sola reunión y poco se ha avanzado con los acuerdos a que se llegaron.  Sin embargo por parte del ejecutivo con sus ministros, sus equipos de trabajo, han fluido las relaciones, pues son personas prestas a colaborarnos. Yo espero que con las últimas medidas fluyan los recursos económicos pero he explicado a los asesores, a los ministros cercanos al señor Presidente, los problemas no son únicamente de plata, son de gestión, de toma de decisiones, de relanzar la descentralización es importantísimo que relancemos la descentralización y  pensemos en una capacidad de recaudación fiscal por las prefecturas.

¿Qué papel deberán cumplir los gobiernos provinciales en sintonía con las exigencias de cambio derivadas del resultado electoral?

 Los territorios hablaron. Es importantísimo que sus demandas se ajusten a las ofertas hechas, para dar gobernabilidad a los prefectos, con la coherencia que se necesita para reforzar la democracia.  El primer requisito para la prefecta o el prefecto electos es que sea un gran dialogador y un gran constructor de gobernanza y de gobernabilidad. La cámara provincial es la mejor expresión de la democracia de los territorios, porque están representados los cantones con sus alcaldes y alcaldesas y las juntas parroquiales. Prefecto y Vice Prefectos son dos votos en la cámara que aprueba el presupuesto, los planes estratégicos de planificación provincial. Alcaldes y juntas parroquiales hacen mayoría y es importante que el prefecto construya gobernabilidad y que los alcaldes y presidentes nuevos de juntas parroquiales le vean como quien tiene que implementar la visión estratégica de desarrollo, pues si un alcalde cree que la prefectura tiene que ayudar a obras en su cantón, no alcanzará la plata. Un ejemplo:  Pichincha tiene ocho cantones y 53 juntas parroquiales a las que no alcanzaría el presupuesto dividiéndolo para ocho o para 53.  De lo que se trata es que la prefectura con sus competencias exclusivas en su calidad de gobierno provincial y ahora de gobierno intermedio, ponga la visión de desarrollo a la provincia en lo económico, lo ambiental y de riesgos.  Es el papel que les corresponde cumplir con las exigencias de los resultados electorales.

¿Cómo ve a Yaku Pérez en la Prefectura del Azuay?

  Con mucho optimismo, por su experiencia en el tema de la interculturalidad, el ambiente y las relaciones ambientales. Ojalá pueda aportar muchísimo más como autoridad, para construir conjuntamente una visión propia. Hay un pronunciamiento entre legal y legítimo en Girón con la consulta popular sobre la minería, lo que debe traducirse en una articulación entre las necesidades nacionales del gobierno central y los pronunciamientos de los pueblos, que han de ser respetados, pero también coordinados con autoridades locales. Yo espero que el nuevo Prefecto del Azuay nos aporte, nos enriquezca muchísimo en las visiones de lo ambiental y en la interculturalidad.

¿Algo que quisiera añadir?

Saludar a las autoridades nuevas, llamarles a cerrar filas alrededor de lo local, porque están bastante agotadas las intervenciones desde el gobierno central. Aunque reconozco su buena gestión, creo que la visión de desarrollo que el mundo tiene hoy es desde las localidades. Es importante que las nuevas autoridades construyan espacios de diálogo en los territorios y sobre todo que tengan una visión estratégica de desarrollo. Hay dos cosas que nunca debe dejar de hacer una autoridad local: el contacto con la gente, con la gente de la localidad, que no es nuestro círculo íntimo, es la gente del barrio, del recinto, del caserío, de la parroquia y, no dejar de leer, que es una de las formas de aprendizaje para responder a las exigencias públicas y privadas de la vida. Mis saludos para las nuevas autoridades.

El Presidente y el Vicepresidente de la República se reunieron con los prefectos electos del país, que asumen funciones este mes. Esta es la foto que quedó para testimonio y recuerdo.