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El derecho a la protesta fue aprovechado por políticos involucrados en la década de corrupción para desestabilizar el país e incendiar la Contraloría, y los documentos “comprometedores”

 Fuerzas combinadas del Ejército y la Policía al pie de la Gobernación del Azuay.

La eliminación del subsidio a los combustibles incendió al Ecuador del 1 al 13 de octubre de 2019. El martes 1 el Presidente Moreno expidió el decreto 833 y el miércoles los choferes bloquearon carreteras y ciudades. La Confederación de Nacionalidades Indígenas inició un levantamiento y la marcha a Quito, a donde llegó pese a la declaratoria del estado de excepción.

El Presidente reiteró que no daría marcha atrás, pues el subsidio beneficiaba a los contrabandistas y los ricos y su eliminación serviría a la seguridad, la salud y la educación. La escasez en los mercados, la especulación y el abuso, se sumaron a la violencia y saqueos en las principales ciudades, sobre todo en Quito, donde infiltrados incendiaron la Contraloría y las instalaciones de Teleamazonas: se cumplía un llamado correísta de meses atrás, cuando Ricardo Patiño llamó a cerrar las vías, salir combativamente contra el gobierno y tomarse los edificios públicos.

 
 Una protesta multitudinaria llega al centro de Cuenca por la calle Benigno Malo.

El domingo 13 la situación social y política, con llamados a derrocar al Presidente Moreno, se tornó tan grave que provocó un diálogo del mandatario con la dirigencia indígena en un sitio ignorado, con la mediación del Coordinador de la ONU Arnaud Peral y el arzobispo de Guayaquil Luis Cabrera.

El dirigente indígena Jaime Vargas no aceptó otra postura que no fuese la derogación del decreto 833, que se vio precisado a aceptar el Presidente, comprometiéndose a expedir uno nuevo, para focalizar los ingresos por la eliminación de los subsidios. La CONAIE se desmarcó del correismo.

Al otro día, lunes 14, volvió la paz, mientras sin explicación alguna la asambleísta Gabriela Rivadeneira y otros legisladores del circulo íntimo del ex Presidente Correa, se refugiaron en la Embajada de México, acaso implicados en los actos vandálicos promovidos para derrocar al Presidente.

Hasta el cierre de esta edición, no había un acuerdo sobre el destino de los ingresos por la eliminación del subsidio a los combustibles. Mientras tanto, el dirigente de la CONAIE, Vargas, había llamado a mantenerse en pie a sus dirigidos y formar un ejército propio. Ante la reacción frente a sus proclamas, dijo que su exposición “fue sacada de contexto”. La misma línea de quienes no se responsabilizan por lo que dicen o hablan. Ricardo Patiño está prófugo en México por similares declaraciones. ¿Se aplicará la misma medida al señor Vargas? Las fotos de estas páginas son testimonios de los días fatídicos de octubre pasado.

Caballos, palomas y policías, en el inaccesible y desolado parque central

 

Firulais, el perrito famoso por las redes, descansa protegido por policías a los que antes persiguió ladrando. ¿Un espía?

 

Los gases lacrimógenos cunden por las calles y las viviendas.

 

 

Policia montada vigila la situación política,ante el esplendor del parque y la Catedral bañados por el sol del 13 de octubre

 

Varios manzanos del centro histórico aislados con barreras metálicas. Los transeúntes necesitados se arriesgaron a escalar sobre ellos.

 

Piedras y cartuchos lacrimógenos recogidos al pie de la gobernación luego del primer día de protestas

 

Malhechores políticos habrían mandado a incendiar la Contraloría para eliminar las huellas de la corrupción.