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La selva amazónica es enorme como un mar. En agosto grandes extensiones de bosques en Brasil y Bolivia se convirtieron en ceniza, causando una catástrofe ecológica, en la vida de tribus aisladas, en la flora y fauna silvestres únicas en la Tierra

Los incendios de Brasil, de cuyo origen se sospecha por los pronunciamientos del Presidente Bolsonaro alentando la explotación maderera y la expansión agrícola, continuaban ardiendo al fin de agosto, en medio de una alerta mundial matizada de tintes políticos: el Presidente Francés, que incluyó esta situación en los temas del G7, confrontó al mandatario brasileño que se negó a recibir una ayuda de más de veinte millones de dólares para combatir el fuego, por prejuicios colonialistas.

El bosque amazónico, de más de cinco millones de kilómetros cuadrados, el más grande del mundo, es un pulmón del planeta y una de sus siete maravillas naturales. La superficie de la cuenca amazónica supera los siete millones de kilómetros cuadrados en Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador y Paraguay, principalmente. Su nombre deriva del río Amazonas, también el más largo del mundo, con más de siete mil kilómetros de extensión, desde la unión de los ríos Marañón y Ucayali, en Perú, hasta la desembocadura en Brasil en el océano Atlántico.

Para tener un referente sobre la magnitud amazónica de más de cinco millones de kilómetros cuadrados, vale apuntar que la superficie del territorio ecuatoriano es de 283.560 kilómetros cuadrados.

El ancho del río Amazonas va de 1.6 a 48 kilómetros y al llegar al Atlántico mide 240 kilómetros de orilla a orilla. Es un río mar. Su influjo en las condiciones ambientales es incuestionable y da origen a los temores por las consecuencias del flagelo que arrasa estos días la vegetación, hábitat de la mayor variedad de flora y fauna del mundo, con más del 50 por ciento de especies únicas y desconocidas: monos, jaguares, tapires, pumas, ciervos, reptiles, cocodrilos, caimanes, serpientes, guacamayas, ranas e insectos, conviven con árboles madereros, medicinales, flores exóticas, etc.

Los incendios forestales en Brasil y Bolivia, estos días, son una lección y una alarma para que en todos los países se haga conciencia del respeto ambiental como una necesidad y obligación para precautelar la subsistencia de la vida en todas sus formas, sobre el planeta.