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La emisora La Voz del Tomebamba incluye en sus informativos matinales el espacio Micrófono Abierto: una válvula por donde escapan denuncias y protestas ciudadanas ante autoridades e instituciones que no cumplen a cabalidad sus obligaciones.

El espacio periodístico, que lo iniciara en los años 80 Jorge Piedra Ledesma y lo continúa su hijo Jorge, se ha convertido en una respetable tribuna para llamar la atención sobre situaciones cotidianas de interés público y particular, pero sobre todo para que los burócratas aludidos enmienden sus procedimientos.

Uno de los temas de permanente preocupación ciudadana es el centralismo. Hay casos que lindan en lo increíble, pues trámites que pueden y deben realizarse en Cuenca, son transferidos a la capital del país, porque los funcionarios locales no tienen atribuciones para resolverlos.

Hubo el caso de un equipo médico averiado en una casa de salud del Azuay, que no podía reparase con la urgencia requerida, porque las claves para una intervención técnica las guardaba un funcionario en Quito, y no podía compartirlas.

Una dama que tenía problemas relacionados con una intervención en un bien patrimonial, debió esperar cerca de un año para que atendieran su reclamo, no en Cuenca, sino en Quito.

Directivos de instituciones locales no pueden dar información a los medios sin autorización expresa de Quito, o también de Guayaquil, si está en esta ciudad la matriz a la que pertenece la autoridad local. De no cumplir la orden de no hablar para la prensa sin permiso, los funcionarios corren el riesgo de ser separados y para defender su puesto, se someten sin chistar palabra.

La Casa de la Cultura, núcleo del Azuay, tiene locales en arriendo comercial, pero los valores por este concepto son enviados a la matriz de Quito, que los administra, mientras la entidad local tiene necesidades económicas que no puede remediarlas.

Y todo esto se conoce gracias al espacio radiofónico aludido. Su Director, Jorge Piedra Cardoso, está satisfecho de cumplir la responsabilidad social del medio de comunicación, pero lamenta que no sea a través de los órganos oficiales que se atienda los requerimientos de los ciudadanos. Por ventaja, La Voz del Tomebamba, es una voz que no clama en el desierto…