Mientras la polémica y los debates se desarrollen dentro de un marco de respeto a las ideas ajenas y contrarias, sus resultados serán saludables para que el pronunciamiento consciente y democrático, en las urnas, contribuya a apuntalar las bases por las que transitará seguro y con estabilidad política y social el país en los años venideros.


La Iglesia Católica ha ingresado en los temas “mundanos” con determinación para poner ingredientes de mayor expectación en la campaña. Pero tampoco dentro de ella hay unidad de criterios en el país, como se aprecia a través de un respetable sector clerical del Azuay que abiertamente ha decidido apoyar la tesis del Sí, en contraste con la posición oficial de la Conferencia Episcopal que, a través de una “catequización” –oportuna o inoportuna, según el criterio con el que se la juzgue- influye en la feligresía hacia la tesis del No.

La incursión eclesial en el tema constitucional es una novedad por lo inusual de un buen tiempo a esta parte en los temas políticos, aunque en el Azuay –otrora reducto recalcitrante de posiciones que apuntalaban políticas conservadoras- , es visible que cobra impulso la presencia renovada de religiosos que no ocultan la necesidad de vincular la política con la fe, por el bien común, la justicia y la igualdad de los ciudadanos. Un evento de estudio de la Constitución en referéndum, en Paute, no tuvo el despliegue noticioso que su trascendencia imponía y bien merece el espacio que este medio pone a conocimiento de sus lectores.

Sacerdotes, monjas, agentes de pastoral y seglares participantes en el análisis de la Constitución
Sacerdotes, monjas, agentes de pastoral y seglares participantes en el análisis de la Constitución.

Mientras la cúpula de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana se ha puesto a contrapuntear con el Presidente de la República sobre el candente y discutido tema del aborto y la unión de parejas del mismo sexo, la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Cuenca y la Vicaría Oriental de los pueblos azuayos se han pronunciado en forma rotunda por el Sí a la nueva Constitución que irá a referéndum el 28 de este mes.

“Somos unos 1.220 agentes de pastoral laicos, religiosos, sacerdotes de los cantones orientales y sus parroquias: Sígsig, Chordeleg, Gualaceo, Paute, Guachapala, El Pan, Sevilla de Oro: tratamos de responder al Dios de la Vida, Señor de la historia en el que creemos firmemente porque acompaña todos los procesos en donde se juega la vida de los más pobres, de los que desde la primera Constitución no fueron considerados ciudadanos, personas dignas de votar porque eran pobres, no tenían 300 pesos, porque eran indios, negros, mujeres, esclavos”, dice un documento preparado para la Semana Social nominada Los Cristianos y la Política, la Constitución, que se realizó en Paute entre el 4 y el 10 de agosto.

Hernán Rodas, Vicario de Pastoral de la Diócesis de Cuenca y párroco de Paute, presidió el evento al que asistieron como disertantes Alberto Acosta, Fernando Cordero y los asambleístas azuayos Betty Tola, Fernando Vega y Rosana Alvarado, para analizar con los asistentes en mesas sobre lo social, lo económico, la política, lo ambiental, la salud y la educación, los temas de interés nacional, regional y provincial.

Hernán Rodas, Vicario de Pastoral Social de la Diócesis de Cuenca
Hernán Rodas, Vicario de Pastoral Social de la Diócesis de Cuenca.

No fue un acto para disentir con la jerarquía superior de la Iglesia, sino para cumplir con el Plan Global Pastoral de la Iglesia Ecuatoriana que en el numeral 148 dice: “El nuevo orden que establece la Constitución requiere la incorporación de nuevas fuerzas sociales a la escena política, para la construcción de ese orden en el que juegan un papel importante la independencia de los poderes del Estado”.

La Comisión de Pastoral Social de la Vicaría Oriental del Azuay apoya la nueva Constitución, en la presentación de una publicación emitida para la cita: “Es una oportunidad para que la Buena Noticia del Evangelio genere nueva vida, una vida digna para que reflexionemos y nos comprometamos a ser ciudadanos y ciudadanas que conociendo el texto de la nueva Constitución, busquemos que se cumpla, que se hagan realidad las aspiraciones del pueblo. La decisión de la mayoría en el referéndum, aprobando el texto de la constitución, nos abrirá nuevos caminos en nuestra tarea evangelizadora”.

Hernán Rodas explica las razones por las cuales la Iglesia tiene que inmiscuirse en la política al servicio de los pobres, porque “así está cumpliendo su misión religiosa, porque de su misión religiosa derivan funciones, luces y energías que sirven para establecer y consolidar la comunidad humana según la ley divina, sin atentar a la autonomía temporal: en los textos de Puebla, Medellín, Santo Domingo, podemos encontrar expresada la dimensión política de la fe, porque rechaza la situación actual en la que se implanta la guerra, la destrucción ecológica, la violación de los derechos humanos, la cultura del consumismo, la idolatría del mercado y llama a una presencia liberadora en el nombre del Señor”.

“Sólo es creíble una Iglesia configurada por el principio de la misericordia: que escucha los clamores del pueblo empobrecido, reacciona ante ellos y rehace la piedad de Dios para con su pueblo. Su esperanza es la de los excluidos de la tierra, su práctica social a favor de la vida, erradicando el sufrimiento injusto, la muerte de los inocentes, desviviéndose por ofrecer y transitar caminos eficaces de justicia…”

El padre Rodas, Vicario de Pastoral de la Diócesis de Cuenca, tras un recuento de las 19 Constituciones que han regido el país desde 1830, destaca la importancia del momento actual: “o se consolidan los grupos oligárquicos con su modelo estatal-desarrollista que ha fortalecido la propuesta neoliberal de no intervención del Estado, promoción del libre mercado y la empresa privada apropiándose de los sectores estratégicos de la economía, agudizando la concentración de la riqueza y la exclusión de las mayorías, el deterioro de los principios laborales, de las condiciones de vida”.

Termina exponiendo 101 razones para votar Sí por la nueva Constitución, en la que encuentra una revolución social y ambiental; protección y respeto irrestricto a la vida; revolución política que garantiza los derechos; revolución productiva con las personas y el trabajo como eje; revolución soberana para la integración regional: y, una revolución ética para desterrar la corrupción.

A diferencia de las autoridades de la Conferencia Episcopal, que han incursionado en una campaña “catequizadora” contra la nueva Constitución, interpretando escabrosamente los artículos alusivos al aborto y las parejas homosexuales, un amplio sector del clero del Azuay ha profundizado en el análisis y discusión del texto constitucional a partir de los avances sociales, económicos, políticos, humanos, que encuentra en los textos, reconociendo que entre las razones para decirlos Sí, está el que “el Estado reconoce y garantiza la vida desde la concepción y ofrece cuidado y protección a los niños, niñas y adolescentes”.

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