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   El “juego limpio” no siempre se da en los deportes, menos en la política y peor en tiempo de campañas electorales, como la reciente, pues contrincantes que alardeaban de presidir las encuestas sacaron cueros al sol de sus rivales. Antiguas prácticas de pasado remoto se actualizaron con moderna tecnología

Hasta hace no mucho, los curas desde el púlpito dirigían el voto a favor de los candidatos conservadores. La religión era un arma poderosa para definir los triunfos en las urnas. Ahora su influencia es menor, pero en las semanas finales de la campaña reciente las imágenes religiosas maltratadas por candidatos no católicos, estuvieron en redes sociales para afectarlos con grotescas alusiones. Y no eran los clérigos los ingeniosos satanizadores.

También las connotaciones de género alimentaron iniciativas con fines políticos y, ni qué decirlo, las denuncias de corrupción de moda, tan prolíficas, que parecería no haber actor público libre de acusaciones. El tema lleva a evocar tiempos aparentemente superados de la participación clerical en la política y que, ahora anecdóticos, fueron a su tiempo ingredientes de batallas en la lucha por el poder temporal.

Recorte del periódico Diario del Sur, del 15 de mayo de 1946, evidencia el influjo de la Iglesia en la voluntad de los electores

El 30 de junio de 1946 –hace 73 años- hubo elecciones de diputados para la Asamblea Nacional. El Diario del Sur, periódico dirigido por el sacerdote Carlos Terán Centeno, hizo campaña frontal a favor del Partido Conservador, que tenía al Partido Liberal como contrincante.

Presidía el Vaticano el Papa Pío XII, quien en una homilía del 12 de mayo, dirigida a mujeres de Acción Católica, les había dicho en Roma que “Con la papeleta electoral tenéis en vuestras manos los intereses superiores de vuestro país, la cuestión de preservar y garantizar para vuestro pueblo su civilización cristiana, para las niñas y mujeres su dignidad, para las familias, las madres cristianas”.

“Gran parte de ustedes goza ya de derechos políticos, especialmente del derecho de votar. A esos derechos corresponden muchos deberes: al derecho de votar corresponde el deber de votar, al deber de no dar vuestros votos sino a aquellos candidatos o listas que ofrezcan no vagas y ambiguas promesas, sino seguras garantías en todos los aspectos de los derechos de Dios y de la Iglesia”, predicó el Pontífice.

Y el padre Terán Centeno, llevando el pensamiento papal a los intereses electorales, se sintió autorizado para pedir al pueblo que no diese el voto a favor de los liberales masónicos. En el editorial del diario, el 15 de mayo de 1946, dejó escrito:  “Y las normas pontificias no rezan solamente con los seglares, sino en primer término con los conductores de almas, puesto que ellos están llamados a crear la mentalidad de los fieles y dirigir la conciencia de los mismos en un asunto que la Sede Romana señala como trascendental para el futuro de la civilización inspirada en la revelación y directivas del Divino Evangelio…”.

El Partido Liberal, aduciendo que lo que se venía para el 30 de junio era espurio, se abstuvo de participar en la lid electoral. El periódico del padre Terán escribió entonces (14 de junio de 1946): “La suerte de la nación dependerá si los católicos concurren a no dar su voto; pues a pesar de que mucho se ha dicho y se ha insinuado todavía hay individuos que han manifestado actitud indiferente y por qué no decirlo, criminal, ya que no otra cosa significa la abstención en estos momentos de vida o muerte para la patria ecuatoriana”.

Al final, el liberalismo azuayo, haciendo burla del proceso, repartió hojas con el nombre de Luis Villavicencio, apodado Atacocos, para esas elecciones. El candidato era un vagabundo improvisador de versos populares en las calles, haciendo mofa o con insultos sobre situaciones e individuos de la ciudad de entonces.

En las elecciones el Partido Conservador eligió a ciudadanos preclaros de entonces y en la memoria de hoy: Carlos Arízaga Toral, Manuel Antonio Corral Jáuregui, Gabriel Peña Jaramillo y Emiliano J. Crespo. Pero también Atacocos obtuvo una curul que no fue a desempeñarla porque no lo sabía ni le interesaba. El periódico publicó los nombres de los candidatos ganadores y señaló con N.N. el que correspondía a Villavicencio, Atacocos, candidato liberal.

    Otra novedad ocurrió años después, en las presidenciales del 3 de junio de 1956, cuando ganó el conservador Camilo Ponce Enríquez, ante Raúl Clemente Huerta, del Frente Democrático Nacional, de los partidos Liberal Radical y Socialista, a los que en Azuay se adhirieron el Frente Electoral Independiente, el Frente Democrático Estudiantil y Unión Demócrata de Trabajadores del Azuay.

El 20 de junio de 1946, cuando aún se discutían los resultados, el Frente Democrático del Azuay emitió un Mensaje que hoy es histórico. Denunció la intervención de la Gobernación, la Intendencia de Policía y la Gerencia de Estancos en la campaña. “Llegó a tal extremo la intervención decidida de los miembros de la administración seccional, que el Gerente de Estancos, en tempranas horas de la noche del dos de junio, saliendo del local de Radio Amazonas, disparó su revólver contra un numeroso y selecto grupo de universitarios que vivaban al Candidato Doctor Huerta”.  (El Gerente de Estancos era dueño de la radio Amazonas, que hacía propaganda permanente por el candidato conservador, mientras la radio Ondas Azuayas fue clausurada por hacerlo a favor del rival).

Volante en contra del candidato Rodrigo Borja en 1984, en la segunda vuelta electoral que competía con León Febres Cordero

Del largo comunicado, vale transcribir unos párrafos, sobre la participación del clero en la promoción conservadora: “En armonía con la actividad decidida de las Autoridades políticas del Azuay, actuó el clero secular y regular, ejerciendo una tremenda presión en el electorado azuayo, usando la religión católica como medio de contrarrestar la labor de convicción del Frente Democrático, a título de dirigir la conciencia de los católicos, imponiendo a la vez la obligación de votar por el doctor Camilo Ponce Enríquez, bajo la amenaza de excomunión y las penas del infierno a quienes lo hicieran por los Candidatos doctor Huerta y Teniente José María Plaza Lasso… En la iglesia de una importante parroquia estuvo entronizado el retrato del doctor Ponce Enríquez. En otra iglesia de esta ciudad, un religioso departía sobre tópicos electorales en corrillos allí formados como en una calle o lugar público cualquiera”.

“Durante el período de inscripciones, intencionadamente prorrogado por el Azuay por dos días y hasta horas avanzadas de la tarde, a solicitud del miembro conservador del Tribunal Supremo, doctor Mariano Suárez Vintimilla, salieron novicios y educandos de los conventos, algunos menores de edad, a inscribirse en los Registros, así como personas analfabetas eran llevadas por miembros del Partido Conservador a las juntas inscriptoras, presionando para que se les inscribiera. Y es constante el hecho de que una religiosa se inscribió dos veces: la primera como tal y la segunda como mera costurera, despojándose de su hábito y vistiendo traje ordinario…”

“En los últimos momentos del día sábado anterior al domingo de la votaciones, la emisora política conservadora, regentada por el Gerente de Estancos, lanzó la truculenta noticia de que el señor Marino Cueva Jaramillo, hijo del Vicepresidente del Frente Democrático, había ultrajado de obra a un sacerdote. Al mismo tiempo que la emisora propalaba la noticia, circulaban hojas volantes anónimas y sin pie de imprenta denunciando el hecho, que no tenía otro objeto que engañar al electorado y restar votos al Frente, produciendo contra éste un ambiente hostil… La circulación de esas hojas corría paralela con las frases enardecidas de santa ira o las lamentaciones conmovedoras pronunciadas en los púlpitos de varios templos de la ciudad, en las que hacía vislumbrar los días de persecución a los religiosos en caso de triunfar en las urnas los candidatos del Frente Democrático…”

“La radioemisora Amazonas, durante el día domingo, en que se desarrollaban los comicios, se concretó a explotar esa noticia como motivo de propaganda electoral. Los radioreceptores de conocidos conservadores hacían llegar, a todo volumen, la especiosa e inverecunda noticia de la Amazonas, a los ciudadanos que esperaban turno para sufragar, como aconteció en la parroquia del Sagrario.”

“Y la participación del clero a favor del candidato conservador se manifestó tan evidente que se sancionó de manera drástica a sacerdotes que no estaban de acuerdo con ese procedimiento. Basta citar, por ejemplo, el caso del Presbítero José María Rodríguez Peralta, que fue suspendido de sus facultades sacerdotales y extraído de una importante parroquia de la Diócesis por haberse negado a realizar trabajos eleccionarios a favor del doctor Ponce Enríquez”.

“Los resultados de la jornada cívica del 3 de los corrientes, no constituyen un triunfo conservador en el Azuay. Este Partido carece de derecho para ufanarse de una victoria levantada por una débil formación espiritual y religiosa del campesino analfabeto, fácilmente impresionable con los recursos de la autoridad civil o eclesiástica; de esta última, en particular…”

Una de las últimas campañas políticas que usó la religión contra un candidato, fue en los ochenta del siglo pasado, cuando en segunda vuelta disputaban la presidencia Rodrigo Borja y León Febres Cordero: circularon con profusión hojas volantes con gráficos en los que el “hereje” de la Izquierda Democrática rompía crucifijos y se le calificaba de blasfemo. Febres Cordero, conservador y socialcristiano, triunfó en las urnas.

El partido Conservador empezó su fin a partir de la renovación política nacional al término de las dictaduras militares en 1979. Los últimos candidatos conservadores que triunfaron en las urnas en el  Azuay fueron Xavier Muñoz para la Prefectura y Pedro Córdova Álvarez para la Alcaldía de Cuenca, en 1978. Cuando el primero de ellos participó y ganó las elecciones de 1984 para la Alcaldía de Cuenca, fue como militante del partido Democracia Popular.

No han terminado las alusiones religiosas en campañas recientes, pero son casos aislados que no se sabe si afectarían a los candidatos aludidos, o a quienes las propalan. El tema de género y de los derechos de homosexuales, lesbianas y el matrimonio entre personas del mismo sexo, parece sustituir al de la religión en el campo político, en coincidencia con tradicionales criterios de la Iglesia.