La corrupción ha sentado raíces profundas en la política y la administración pública de América Latina. La función judicial investiga los casos escandalosos más notables y no son pocos los ex mandatarios y fucionarios sentenciados a prisión, o que están prófugos bajo la cantaleta de ser perseguidos políticos

El ex Presidente del Perú, Alan García Pérez, murió el 17 de abril, suicidándose con un disparo de revólver a la cabeza cuando la policía allanó su residencia en el elegante barrio Miraflores, de Lima. ¿Culpable o inocente? Hay pruebas de su implicación en temas de corrupción que le tenían “acorralado”, con la gravedad de que no consiguió un asilo político y el temor de varios ex mandatarios de su país ya bajo arresto o prófugos.

   La Fiscalía le había acusado por delitos de colusión agravada, por concertar con Jorge Barata, director de la constructora brasileña Odebrecht, la modificación de normas legales en beneficio de la contratista. También pesaba sobre él la denuncia de lavado de activos por 100 mil dólares, por una conferencia dada en Brasil.

   El ilícito habría ocurrido en la segunda presidencia de García (2006-2011). En declaraciones posteriores al suicidio, para la fiscalía peruana, Barata se ha referido a los casos de los decretos de emergencia para construir el metro de Lima y la carretera interoceánica Sur, temas por los cuales la Odebrecht le habría entregado cuatro millones de dólares de soborno a través del Secretario General de la Presidencia, Luis Nava Guibert, apodado Chalán –quien cuida los caballos-, sobrenombre asociado al “Caballo Loco”, como se lo conocía al Presidente Alan García.

   García no es el único mandatario peruano y latinoamericano involucrado en temas de corrupción de la constructora Odebrecht. Alejandro Toledo, prófugo en Estados Unidos desde hace dos años, es investigado por supuestamente haber recibido 20 millones de dólares de la constructora.

Se podría conformar una galería nutrida de ex gobernantes latinoamericanos implicados en corrupción. He aquí una pequeña muestra con Lula da Silva, Cristina Kirchner, Alejandro Toledo, Pedro Kuczinski, Rafael Correa, Jorge Glas…

 

   Barata, el ex director de Odebrecht, en recientes declaraciones afirmó que el Presidente Alejando Toledo había recibido 31 millones de dólares en coimas, para facilitar la contratación de obras.

   Alberto Fujimori cumple una condena en prisión, luego de reconocer que entregó 15 millones de dólares a su asesor Vladimiro Montesinos, en un trámite de peculado.

   Pedro Pablo Kuczinski está también en la lista negra y al ser detenido hace poco, fue a arresto en un centro de salud por problemas de presión arterial. Se le acusa de lavado de activos, también en relación con Odbrecht. En similar situación está el ex presidente Ollanta Humala, quien entre 2017 y 2018 guardó nueve meses de prisión y es investigado por recibir tres millones de dólares de Odebrecht para financiar la campaña electoral que le llevó a la Presidencia.

    El ex Presidente brasileño Luis Ignacio Lula de Silva, fue condenado a 12 años de cárcel tras la investigación judicial por el caso Lava Jato. Michel Temer, también de Brasil, es otro presidente  que fue a prisión acusado de liderar una organización criminal que recibió sobornos en el caso de la empresa Electronuclear.

   Cristina Kirtchner, ex Presidenta de Argentina, está bajo sospechas de corrupción y se protege en la inmunidad que le da su condición de senadora. Ricardo Martinelli, ex Presidente de Panamá, aparte de un juicio por escuchas ilegales, está enjuiciado por malversación de fondos. Dos hijos suyos, involucrados en la trama de Odebrecht, viven en Estados Unidos y la justicia de su país tramita su extradición.

   El Presidente de Guatemala Otto Pérez Molina, se vio precisado a renunciar al cargo meses antes de terminar su mandato, acusado de un fraude aduanero que le llevó a prisión preventiva, al igual que a su ex Vicepresidenta, Roxana Baldetti, que está en la cárcel. También Álvaro Colom, ex Presidente de Guatemala, está acusado de corrupción en un proceso de obras de transporte de su gobierno (2008-2012), al igual que su antecesor Alfonso Portillo (2000-2004) que fue a prisión por acusaciones de corrupción.

   Rafael Callejas, ex Presidente de Honduras, se declaró culpable en 2016  en un caso de conspiración por crimen organizado y fraude electrónico en el caso Fifagate.

   Colombia tampoco esta libre de corrupción ligada a Odebrecht, pero de millonarios sobornos ha demorado la investigación, pues testigos claves han muerto en sospechosas circunstancias antes de rendir sus declaraciones. Rafael Merchán, ex Secretario de Transparencia de la Presidencia en el gobierno de Juan Manuel Santos y Juan Manuel Pizano, investigador de posibles fraudes, murieron a causa de sospechosas muertes naturales. También un hijo de Pizano, partícipe de las investigaciones, murió al ingerir un refresco que su padre había tenido en su despacho.

    De Merchán se habló de suicidio. Abogado y politólogo, estaba citado como testigo en el juicio contra de Luis Fernando Andrade, ex Presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura(ANI), por el caso Odebrecht. Las investigaciones determinaron que se suicidó con cianuro.

   También Ecuador tiene una larga lista de autoridades bajo sospecha de corrupción, que actuaron en el gobierno de Rafael Correa. Pedro Delgado, emparentado con Correa Delgado, está prófugo bajo la acusación de haber cometido actos de peculado.

   El ex Vicepresidente Jorge Glas está en prisión por recibir sentencia en la acusación de peculado, también sobre el tema Odebrecht, que también involucró al Contralor Carlos Pólit, quien está condenado a seis años de prisión por concusión y coimas de Odebrecht.

   Carlos Pareja, ex Ministro de Hidrocarburos de Correa, tiene varias condenas de corrupción, que alcanzan a 31 años de prisión. Otros personajes, como Carlos Ochoa, Superintendente de Comunicación del correato; Fernando Alvarado, Pablo Romero y Ricardo Patiño, están prófugos fuera del país, acusados por diversas causas judiciales en su contra. Alvarado escapó a pesar de que llevaba un grillete de seguridad al tobillo, burlando supuestamente a los agentes policiales que detectaban sus movimientos y eran, al parecer, más bien, cómplices de su evasión.

   El propio ex Presidente Rafael Correa tiene orden de prisión como autor intelectual del secuestro al político Fernando Balda, por lo que no regresa desde Bélgica, donde reside.