Andrés Suares, poeta y crítico francés: En política la sensatez consiste en no responder a las preguntas. La habilidad, en no dejar que las hagan”.
Los ecuatorianos deberíamos ser más preguntones, aprovechar incluso las diferentes acciones que tiene el ordenamiento jurídico ecuatoriano para informarnos el por qué tantos gobiernos son generosos y en forma recurrente proceden a la remisión, expresión que en áreas del conocimiento como la medicina puede ser una noticia muy halagadora para un paciente, pero en el campo del derecho, significa que reducen o les perdonan intereses, multas, a quienes no han cancelado oportunamente sus impuestos. Los que no cumplieron con la ley, reciben un tratamiento diferente a quien lo hizo, y siendo repetitivo este comportamiento, los grandes contribuyentes utilizan el dinero y luego se aprovechan de este perdón, en pago de los favores recibidos. Los entes públicos responsables que deben exigir el cumplimiento de las obligaciones tributarias, al no tener respuesta del por qué no cobraron oportunamente y no iniciaron las acciones legales, como lo hacen con todo mortal que no tiene a un político que hable e interceda por él, son hábiles en no dejar que les cuestionen.
La Constitución de nuestro país, sobre el régimen tributario, manda que se regirá, entre otros principios, por los de generalidad, progresividad, equidad, transparencia. Sólo el ejecutivo tiene iniciativa para que se pueda aprobar una ley para establecer, modificar, exonerar o extinguir impuestos. Estas grandes iniciativas de perdonar o extinguir intereses y multas, en ocasiones han tenido algunos frenos, por ejemplo prohibir que empresas vinculadas a familiares del presidente, vicepresidente, ministros o asambleístas se beneficien, no se les ha ocurrido establecer restricciones respecto al monto, lo que da más luces para precisar quienes son los verdaderos beneficiarios, y en la última amnistía no se materializó ninguna restricción, se abrieron todas las puertas para que el Estado deje de percibir los ingresos por el perdón y olvido.
No faltan alegaciones en el sentido de que recaudarán más dinero en corto plazo, que eso fomentará actividades productivas y generará empleo, pero no hemos presenciado esos resultados, más bien, estamos conscientes que se vacía de contenido al sistema tributario equitativo y muestra que no se trata a todos los contribuyentes de una manera justa. En definitiva, se genera una política que incentiva el incumplimiento de la ley, castiga al ciudadano responsable, y discrimina por ejemplo, cuando para acceder a un cargo público la LOSEP establece una inhabilidad por mora, en la que incurren las personas que deban dinero por diferentes conceptos entre otros al SRI, sin embargo, en el sector privado puede continuar cumpliendo sus labores, sin restricciones.
En la Ley Orgánica de Integridad Pública que tuvo poca vigencia en el tiempo por la declaratoria de inconstitucionalidad que hizo la Corte Constitucional y por lo tanto le expulsó del mundo jurídico, en los considerandos, que en definitiva viene a ser los motivos que tiene el legislador para expedir la ley, se apunta que son deberes primordiales del Estado garantizar la ética laica como sustento del quehacer público y el ordenamiento jurídico; que debe garantizar a sus habitantes el derecho a vivir en una sociedad democrática y libre de corrupción; que existe la necesidad impostergable de erradicar prácticas que comprometen la sostenibilidad fiscal y deterioran la confianza ciudadana en las instituciones del Estado; para luego, en la Disposición Transitoria Décima Tercera, posibilitar que los contribuyentes que paguen total o parcialmente las obligaciones tributarias derivadas de los tributos cuya administración y recaudación le correspondan al SRI, y que el hecho generador se haya configurado hasta el 31 de diciembre de 2024, gozarán de la remisión del 100% de intereses, multas, costas y recargos derivados de las obligaciones, respecto del capital pagado. No hay coherencia con lo que anunciaron, desaparece la conexión entre los principios de igualdad y equidad, el derecho positivo no se alinea con la noción de justicia, por lo que, terminamos citando a Luis Dumur: “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.