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por: Ángel Pacífico Guerra

La situación personal, burocrática, legal y política del alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, ha llegado a niveles preocupantes, más que para él, para la ciudad que le confió las responsabilidades que debía desempeñarlas en beneficio de la colectividad. El caso es lamentable, pues nunca antes la ciudad con históricos modelos de labor cultural, social, humanitaria, había visto en el banquillo de los acusados a la autoridad que la representa.

    Aún es posible esperar que la acusación de enriquecimiento ilícito, planteada por Fiscalía a la Corte de Justicia, en contra de Zamora, sea desvanecida con investigación profunda y transparente y por sentencias judiciales. Pero el sólo hecho de que la autoridad haya recibido la acusación fiscal, ya es un lamentable desmedro de la tradición de honradez y dignidad que ha caracterizado a las autoridades que le antecedieron en el cargo desde que se creó la alcaldía en 1945, hace más de ochenta años.

    La acusación en referencia es la primera que ha llegado al ámbito legal, pues otras habría acaso más graves, a la espera. La obra emblemática de su administración son tres hospitales construidos por una misma empresa que se las adjudicó con diferentes nombres. Contraloría ha emitido observaciones al respecto y están en marcha acciones encaminadas a pronunciamientos definitivos.

   Recientemente, veinte medios de comunicación y plataformas digitales reclamaron por el pago de deudas que suman cientos de miles de dólares, que al parecer utilizaron funcionarios de comunicación social de la Municipalidad en forma personal y particular, inclusive con salidas turísticas al exterior y el consumo de dinero en compras comerciales en ciudades y sitios de clientes de exclusivas condiciones económicas.

  ¿Ignoró el alcalde semejantes desmanes de burócratas en quienes confió esas responsabilidades de promoción de la imagen institucional y más que todo personal, de la propia autoridad? La ciudadanía observó hasta el empalago las imágenes de las redes sociales con videos y propagandas destinadas a elevar el ego de la autoridad de la ciudad o espacios destinados a restar méritos de adversarios políticos o críticos de tales procedimientos.

   Muchos aspectos negativos de la gestión del alcalde suspendido y ahora a punto de ser judicializado, quedan al margen del presente comentario, por el momento. La autoridad ha salido a México coincidentemente apenas Fiscalía pidió que se convoque una audiencia preparatoria de juicio por enriquecimiento ilícito. Y también en forma coincidente, el personaje ha ido precisamente a México, dejando abiertas las sospechas de que sería la fuga a un país donde “coincidencialmente” hay un equipo ex presidencial de prófugos de la justicia protegidos por el gobierno de ese país.

   El alcalde Zamora -suspendido en el cargo hasta diciembre próximo-, apenas se divulgó la noticia de su salida del país, aseguró que fue en busca de tratamiento médico y pronto estará de retorno a Cuenca para afrontar los cargos legales que tiene en su contra. Habrá que esperar cumpla el anuncio divulgado con su imagen por las redes sociales, pues no sería creíble la cantaleta de la “persecución política” con la que se vacunan los implicados en hechos dolosos y corruptos que tanto daño han causado al Ecuador.