Los anónimos personajes en el desempeño cotidiano para mantener limpias las calles de Cuenca.
Quinientos barrenderos de los sitios públicos son anónimos responsables del aseo de calles, jardines, caminerías y parques por los que transitan día y noche los habitantes de la ciudad y quienes la visitan y admiran la cuidadosa imagen de limpieza. No obstante, esta labor de hormigas, no sería bien compensada en materia laboral y de reconocimiento de los derechos
Las hormiguitas Chúas madrugan a las cuatro cada mañana para barrer las calles y sitios públicos de Cuenca, y no descansan hasta la medianoche. Protegidas con uniformes especiales, se las ve por todas partes -varones y mujeres-, en el minucioso ajetreo de limpiar la ciudad, ante la indiferencia de la gente beneficiaria de su paciente y minucioso servicio.
Su popular nombre corresponde a la mascota de la empresa de aseo, proveniente de la palabra quichua “Chuya”, que se traduce al español por limpio: las hormiguitas, siempre formando hileras o aglomeraciones en un trabajo colectivo, se esfuerzan por mantener “chuita” la ciudad.
Las hormiguitas tienen vínculo con la Empresa Municipal de Aseo de Cuenca (EMAC), creada en 1999, en la primera administración del alcalde Fernando Cordero Cueva, para modernizar el trabajo de la entonces Dirección de Higiene y Medio Ambiente. Pero la EMAC tiene relación directa con sólo 192 de las más de 500 hormiguitas que cada día recorren 800 kilómetros con sus escobas y carretillas de recolección de basura. Las demás pertenecen a más de 30 empresas contratistas con la EMAC mediante un plan laboral tercerizado que es motivo de reclamos, pues el incumplimiento de las obligaciones legales, la afiliación al Seguro Social y los derechos conculcados por accidentes de trabajo, lesiones, discapacidades, no siempre les son reconocidos.
Juan Vicuña, ingeniero de sistemas, docente en las universidades de Cuenca y Politécnica Salesiana, con 13 años de trabajo en la EMAC, gerente de la empresa municipal desde junio del año en curso, reconoce que en las áreas A, B y C del trabajo de las hormiguitas ocurrieron problemas que motivaron el cese de la relación con el Consorcio Cuenca Bella, representado por Betsy Quintanilla, con la que se suspendió la contratación y más de 90 hormiguitas quedaron sin trabajo, con las graves consecuencias por el desempleo. El salario básico de 480 dólares les era insuficiente, pero perder el sueldo convirtió su situación en una gran tragedia.
Los habitantes de la ciudad ordinariamente no reparan en el trabajo de sacrificios rutinarios de estas hormiguitas, pero se sorprendieron al conocer la precariedad laboral que soportan ante la necesidad de buscarse la vida aunque sea barriendo por todas partes de la urbe que, con su labor, es admirada por la limpieza de la que están satisfechas las autoridades municipales. Pero graves denuncias de incumplimiento de las obligaciones patronales de las empresas contratistas de la EMAC han llegado al escándalo: el abogado Darío Ordóñez ha asumido la defensa de sus derechos y ha afirmado públicamente que las hormiguitas son explotadas y en el caso de las mujeres, sufren acoso laboral y hasta sexual del que dijo tener pruebas.
El propósito del abogado es reclamar que las hormiguitas chúas sean incorporadas a los roles de trabajo y remuneración de la empresa EMAC, que sí tendría capacidad financiera para reconocer sus derechos. El abogado Ordóñez tenía vínculos con la municipalidad de Cuenca como gerente de la Empresa de Movilidad (EMOV), en los primeros tiempos de la gestión del alcalde Cristian Zamora, del que se convirtió en detractor por desacuerdos en los negocios de los radares. Alberto, hermano suyo, fue comunicador social de la empresa de aseo hasta junio pasado, cuando se produjo la suspensión del alcalde Zamora, debido a denuncias por atentar contra derechos de género.
El gerente de la EMAC, por su parte, en declaraciones para este medio de comunicación, aseguró que salvo las causales que llevaron a dejar sin efecto el contrato mencionado en párrafos anteriores, los demás contratistas cumplen normalmente las obligaciones con el personal de hormiguitas chúas. No obstante, por convenio con la Universidad de Cuenca, se estudia la posibilidad de acogerlas como servidoras de la institución, si fueran favorables las condiciones financieras y legales.
La EMAC, afirmó, es una institución con autonomía administrativa y económica, que no recibe subsidios del estado ni de la municipalidad. Un golpe duro sufrió la empresa cuando se dejó sin efecto el cobro de las tasas de recolección de basura a través de las planillas del servicio eléctrico, lo que significó una disminución de 600 mil dólares al mes. Eso llevó a suspender la reconstrucción y mantenimiento de parques y reprogramar actividades que antes se cumplían en 30 días, a 35 días, lo que equivale a ganar un mes en un año.
Según el funcionario la ciudad no ha sufrido menoscabo en el servicio de recolección de basura, manteniendo a salvo la imagen de limpieza que la caracteriza. En gran medida, esto se debe a la cultura propia de los habitantes, conscientes de que la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se la ensucia. La EMAC mantiene programas de capacitación del personal responsable del aseo de la ciudad, con eventos a través de los cuales se concientiza sobre la importancia del trabajo que desempeñan en beneficio de la ciudad, o también en temas de salud e higiene, resaltando el cero consumo de bebidas alcohólicas que ha mejorado la relación con la empresa, con los contratistas y la sociedad.
El abogado defensor de las hormiguitas chúas, por su parte, sumó a sus denuncias la que se refiere a la consideración del trabajo de estas personas como la explotación de un negocio en el que está ausente las consideraciones de solidaridad humana, con un sector social y laboral obligado por sus necesidades a aceptar un trabajo riesgoso para la salud, cuyos resultados se reflejan, paradójicamente, en la salud y belleza con las que resplandecen los encantos de la ciudad patrimonial del mundo.
El tema de las hormiguitas chúas y sus problemas ha trascendido el conflicto laboral con el que se ha presentado a través de la opinión pública, para convertirse en un problema que compete al ámbito humano, social, y de obligaciones morales y legales que deben ser consideradas por la autoridad municipal en un marco de equidad y justicia.


